lunes, 13 de agosto de 2012

Comentando "Los 10 hitos más importantes de la historia de Bolivia"


Comentando "Los 10 hitos más importantes de la historia de Bolivia"
Por Álvaro Jordán
“Los 10 hitos más importantes de la historia de Bolivia” es el título que ha dado El Deber, del 06.08.2012, a una consulta que hizo a historiadores e investigadores sobre el tema, no establece el universo de la consulta. En todo caso ya el título indica la “neutralidad periodística” con que se quiere encarar un tema de  profundo compromiso patrio, cuya imposibilidad lo lleva a afirmar que las perdidas territoriales del Pacífico y El Chaco “transformaron la organización social y política del país” (sic), como si las pérdidas territoriales hubieran sido indispensables  para justificar esta transformación.
Sin embargo, al margen de toda voluntad, la aparente neutralidad periodística e histórica, sólo disimula un contenido de compromiso con una tradición de dependencia, de sometimiento, de colonialismo y hasta de racismo; y desde ya me disculpo por la valoración, pues es evidente que hasta ahora las elites no han podido ofrecer una interpretación acorde a los intereses de una población que desde siempre viene reclamando el reconocimiento de su existencia, pero es obligación…, estética para decir lo menos, cuestionarse antes de continuar con un discurso ya agotado.
Como primer hito, direccionando el pensamiento y justificando el colonialismo con el argumento de la “consolidación del primer proyecto significativo de Estado expansivo en gran escala” (sic), se coloca en lugar sobresaliente la expansión del Imperio Tiwanacota complementado con la expansión del imperio incaico. Para la población de los valles y llanos de la Cuenca Amazónica-Platense la conformación de estos estados imperiales significaron graves amenazas para sus territorios, su cultura y su existencia por lo que tuvieron que sostener sacrificadas guerras defensivas en el Madre de Dios, Mojos, los Llanos del Libertador Grigotá y el Chaco. Sobre estas heroicas luchas que frenaron las ambiciones imperiales y establecieron importantísimos hitos de libertad para nuestros ancestros no dicen nada los historiadores altiplánicos.
Con estos antecedentes cualquier reminiscencia que tienda a rescatar estas acciones, para el sentimiento regional resulta agresiva y, por lo menos, insultante. No puede avanzar la construcción de la unidad en base a la imposición de una cultura sobre las otras o de una nación sobre las otras. La única forma de construirla es en base  del reconocimiento y respeto mutuo, con nuestras diferencias culturales, nacionales, étnicas y religiosas, rechazando cualquier pretensión de imposición de unos sobre otros.
Sin embargo se debe destacar que esta política expansiva se torna cada vez más prepotente en la medida que se fortalece el poder del Estado. Fue motivo de enfrentamientos regionales la política nacionalista de la mitad del siglo pasado y se consolida, en forma desembozada, con el Estado actual de hegemonía cultural  aimarista y de economía burocrática-masista, de nuevo desplazando forzadamente la población local con migraciones, interventores, policía y ejército colla en todos los niveles administrativos, ejecutivos y judicial, para conseguir la eliminación de las culturas ancestrales Kandirenses y de las culturas mestizas, integradas con las ancestrales; La priorización del Estado es el argumento neocolonial con el que el centralismo desarrolla el achicamiento de las particularidades nacionales, cuyo objetivo final es su eliminación y así lograr la hegemonía nacional con la cultura dominante, la aimara. Como últimos ejemplos lacerantes están las acciones desarrolladas contra los nativos amazónicos y platenses en el TIPNIS y contra los mestizos con su segunda eliminación en el censo poblacional.
Otros investigadores destacan la participación de Santa Cruz en la conformación de la República, olvidando las condiciones de sometimiento con las que se la hizo y expresando así su aceptación del colonialismo republicano, al mismo tiempo que recogen la importancia para los cruceños de la presidencia de Germán Bush. Nada dicen de la tricentenaria lucha por preservar la libertad de los pueblos nativos de la cuenca Amazónica-Platense, cuyo testimonio fue la existencia del Territorio Libre de la Chiriguanía hasta la masacre de Kuruyuki, lucha incomparablemente superior a la de cualquier otro pueblo, etnia o nación boliviana a la largo toda su historia y protohistoria, por lo que el planteamiento sólo es expresión del colonialismo citadino, motivo por el que estas posiciones resultan solo una muestra del complejo de Estocolmo de estos capitalinos.
El análisis de los otros hitos sólo nos lleva a confirmar que continúa el viejo discurso españolista de contenido colonial y racista al servicio de minorías privilegiadas. Las pretensiones hegemónicas y expansionistas nos han traído permanentes enfrentamientos, desunión y fracasos. Este panorama refleja en parte la puesta en escena de “Los 10 hitos más importantes de la historia de Bolivia”, al mismo tiempo que resumen la consolidación del españolismo republicano, ahora replanteado en la forma del Estado aimara-burocrático. La continuación de esta política sectaria por un Estado neocolonial llevará a Bolivia a nuevos fracasos y mayor desintegración cuyo único final será la desaparición de todos.
En las Tierras del Libertador Grigotá
Agosto del 2012


jueves, 2 de agosto de 2012

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lunes, 16 de julio de 2012

Derechos humanos en la crisis


Derechos humanos en la crisis
    Por Álvaro Jordán
Como venimos remarcando en distintas publicaciones realizadas en los últimos años, la crisis terminal del sistema global de mercado ha desencadenado poderosas fuerzas preocupadas por consolidar los intereses de las minorías privilegiadas, beneficiarias de la apropiación del excedente del trabajo ajeno.
El sistema de explotación del capital privado logró internalizar en el espíritu de los pueblos a la democracia representativa como mecanismo de relacionamiento y de manipulación del pueblo en beneficio de las élites, dueñas del capital, representadas por el Estado.
El sistema de explotación estatal, por el contrario, eliminó la democracia representativa para imponer su autoridad en forma dictatorial, mediante gobiernos centralistas, de expresión clasista, sustentados por el poder del Estado y en beneficio de la burocracia del partido oficial.
La lucha por la hegemonía del poder mundial entre estos dos sistemas terminó a fines del siglo XX con el colapso del sistema estatal y el inicio de la monopolaridad del poder del sistema del capital privado. Sin embargo, la economía globalizada pronto sintió los efectos de una existencia limitada de los recursos naturales, del crecimiento de las diferencias entre ricos y pobres, un crecimiento exponencial de la población, de la contaminación ambiental que amenaza la existencia misma de género humano y que desencadenaron la crisis del 2008, en mi opinión crisis terminal del sistema de poder que caracteriza la era de la civilización.
A pesar del fracaso del sistema estatal, más conocido como sistema socialista o comunista, el creciente estado de pobreza y miseria de la población, particularmente en Latinoamérica, donde las diferencias entre ricos y pobres son más marcadas que en el resto del planeta, ha sido el caldo de cultivo para su permeabilización por una  renovada y atractiva propuesta social.
Como ejemplo de este proceso tomemos el caso particular de Bolivia, donde llegó con una envoltura humanista, de reconocimiento  de una sociedad con una conformación multicultural, multinacional y multiregional, de sectores tradicionalmente marginados, como los nativos, los trabajadores, los campesinos y las regiones; con una envoltura de reconocimiento y de ampliación de la democracia representativa con la democracia directa, participativa, comunitaria y ofertas del reconocimiento de las autonomías y con una envoltura ambientalista, que garantice el equilibrio del ser humano con la naturaleza.
Luego de un brillante triunfo, dentro de un proceso democrático, el nuevo gobierno   reemplazó, arteramente, el discurso democrático con una política   centralista y sectaria, de eliminación de la oposición y de fortalecimiento de un Estado autoritario, con una proyección socialista con las carácterísticas ya conocidas de una dictadura de clase, monopartidaria y de perpetuación en el poder al margen de la voluntad del pueblo y lo que es gravísimo, ya fracasada en el siglo anterior.
Es evidente que en este proceso de concentración del poder, el desconocimiento de los derechos humanos es cada vez más desembozado y brutal. En sus inicios se imponía la voluntad del Estado sacando a las calles a los sectores sociales leales al gobierno con lo que se impuso una Constitución Política y el sometimiento del Poder Legislativo y Judicial a la voluntad del Poder Ejecutivo. Paralelamente al desencanto de los sectores sociales se los divide y se compromete políticamente la lealtad de las Fuerzas Armadas, transformándolas en los nuevos instrumentos de la represión política como sucedió con la masacre de Pando, el encarcelamiento sin juicio ejecutoriado de su gobernador y la condena de cientos de ciudadanos al exilio. La expresión nítida de la esencia del gobierno se muestra a través de su política central, la que se conoce como de protección del sector productor de la coca. Hay que recordar que el Presidente del Estado es a su vez Presidente de las federaciones cocaleras de Cochabamba, de la que , según el informe de las Naciones Unidas, se destina más del 80 por ciento a la producción de cocaína y se trafica ilegalmente por el mundo entero. Esta relación muestra el nivel ético y moral de los personeros del gobierno y sobre todo el desprecio a los derechos humanos de la sociedad nacional e internacional.
Un proceso similar se desarrolla en los países que se autoproclaman como socialistas del siglo XXI: Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y otros del ALBA en el que se ha incorporado la cincuentenaria dictadura hereditaria de Cuba. El efecto de la crisis es la reactualización de esta ideología ya fracasada y en la medida que se fortalece su poder en América, los derechos humanos son más conculcados.
En esta situación la existencia de la libertad de prensa y de pensamiento en el continente es una permanente denuncia de los abusos de estos gobiernos autoritarios en camino a la dictadura, que afecta profundamente la imagen de los gobiernos y amenaza seriamente la estabilidad de las dictaduras. Es ésta la razón por la que en este momento todas ellas han desencadenado una acoso creciente a estas libertades fundamentales para la convivencia de los pueblos, especialmente en Venezuela y Ecuador; en Cuba estas libertades fueron suprimidas hace ya medio siglo. La lucha por la preservación de la libertad de prensa y pensamiento se ha transformado en la última trinchera en defensa de la democracia y los derechos humanos en estos países del continente.
En el Primer Mundo los efectos de la crisis son todavía más desastrosos para el cumplimiento del respeto de los derechos humanos de la población. Se ha conformado un cuadro catastrófico a raíz de la crisis multifacética que está llevando a un estado agónico al sistema de economía global.  La lucha por la preservación de la hegemonía del poder y el control de la provisión de recursos naturales como la energía llevó a la invasión militar de Irak y Afganistán, sin olvidar la expulsión sistemática durante ya más de sesenta años de los palestinos de su territorio. En estos frentes de lucha abiertamente militar, la defensa de los derechos humanos se anula completamente ya que todo lo impone el poder sin ninguna consideración de las necesidades de la poblacion, particularmente la agredida, aunque también se ve afectada la población del país agresor.
Los frentes de lucha en los que el pueblo participa conscientemente es donde se dan pasos efectivos en la defensa de los derechos humanos como ha sucedido con la democratización de las satrapías árabes de Túnez, Egipto, Libia, Marruecos, Argelia, Yemen y otros en la lucha, como Siria, por nuevas metas en la defensa de los derechos humanos. Las heroicas luchas sostenidas por estos pueblos es la más clara demostración de que la primera tarea en la lucha por los derechos humanos es la concientización de las masas, la que para que sea sostenible se debe transformar en una profunda transformación cultural de toda la población.
En los países con democracias consolidadas como Estados Unidos de Norteamérica, los países europeos y otros del resto del mundo el enfrentamiento se hace en el campo no violento; Es el frente en el que la violencia victoriosa ha transformado sus éxitos en ley y la confrontación se ha trasladado al campo de la reflexión, pero siempre le queda al sector priviligiado el recurso de la coerción que la ley le reconoce al Estado. Es la tozudez del poder del Estado que impone nuevas formas de expropiación de la riqueza que queda en manos del pueblo para sustentar los privilegios de las minorías, como es el remplazo del trabajo humano por el de los robots, el incremento de los impuestos, el congelamiento de los salarios, el aumento del impuesto al valor agregado, los recortes de seguros para los empleados, los recortes salariales mediante la inflación no equivalente, en fin múltiples formas de financiar la crisis, cargándola sobre los hombros de las mayorías y transfiriendo los recursos a los sectores beneficiarios del poder del Estado.
Es evidente que este ajuste a los ingresos de la población significan duros golpes contra las necesidades básicas de la misma, en su conjunto es un agresión a los derechos humanos. La pobreza y la miseria es el alimento de las enfermedades , el origen de la delincuencia, la corrupción, la drogadicción, la criminalidad y todas las lacras de la sociedad, cuya solución sólo la darán las mayorías conscientes cuando logren imponer el humanismo.
Los gobiernos democráticos son los que mejor se han internalizado en la cultura nacional, como parte necesaria del sistema de explotación, la apropiación del trabajo ajeno en beneficio de las minorías, básicamente a causa de la manipulación de las masas educadas en los valores de los privilegiados, de esta manera son de aceptación internacional los Estados de contenidos fascistas, los que con el argumento de homogenización cultural y los intereses económicos del Estado  se impone una nación, cultura o grupo sobre las otras, dándose la situación generalizada de estar constituidos por Estados beneficiados por un coloniaje interno como ha sucedido en Bolivia en toda la época republicana, de imposición de la cultura y economía españolista sobre las naciones nativas, ahora, con los cambios del actual gobierno se impone la hegemonía aimara sobre las otras naciones, e incluso, constitucionalmente, se impone la negación del sector mestizo mayoritario. Esta relación la encontramos en cada Estado del planeta ya que el mismo está dominado por el poder.

En las Tierras del Libertador Grigotá

16 de julio de2012

miércoles, 4 de julio de 2012

Presidencialismo y Democracia


Presidencialismo y Democracia
Por Álvaro Jordán
La tradicional política de privilegios, en beneficio de las oligarquías americanas, consolidada al calor de la globalización del mercado, transformó al continente en la región con mayores diferencias entre ricos y pobres.
La agudización de los problemas sociales, como el incremento de desocupados, de la emigración de trabajadores y de la corrupción dio pie para sensibilizar a la población a favor de ofertas populistas, socialistas, ambientalistas y humanistas que lanzó, con  mucho cálculo, la heterogénea mezcla de izquierdas; fracasada en la segunda mitad del siglo pasado, y ahora, ya recuperada alrededor del foro  de San Pablo, gracias a las urgencias humanas generadas por la miseria.
Se trata simplemente de los viejos sectores socialistas y de la izquierda radical, con profundos y complejos resentimientos, resultados de la debacle del sistema imperialista de los autodenominados “Estados socialistas”.
Han sido incapaces de reconocer la profundidad de los cambios que exige la sociedad, cayendo en la ya desgastada oferta socialista; de hegemonía de clase, de verticalismo autoritario, de sectarismo político, del monopolio estatal de la economía, y la gobernabilidad garantizada por el poder militar. Sin lograr dar una solución efectiva a los graves problemas de carácter humano y ambiental. La desocupación sigue creciendo a pesar de los precios favorables de los productos exportados, la distribución de las riquezas no  ha mejorado, razón por la que la corrupción crece en forma incontenible, los grupos delincuenciales se confunden con instituciones del Estado, la inseguridad ciudadana se ha vuelto insoportable y la contaminación amenaza la existencia misma del género humano
Ante las previsibles amenazas sociales que ya se avizoran en el horizonte a causa de los crecientes abusos de presidentes que desconocen sus responsabilidades democráticas, los sectores privilegiados por el verticalismo autoritario, solidariamente, se aglutinan regionalmente para consolidar la centralización del poder.
La Organización de Estados Americanos se solidarizó con el Presidente Zelaya, quien había sido censurado por el Congreso y la Corte Suprema de Justicia por su pretensión de acomodar las leyes para asegurar su reelección.
Todo el sistema interamericano de gobiernos centralistas hizo la vista gorda cuando Noriega, el 2011,  violando la Constitución y las leyes se hizo reelegir para un tercer periodo presidencial.
En la reciente Cumbre de las Américas en Cartagena, Colombia, casi todos los países de la región amenazaron con no asistir a futuras cumbres entre Estados Unidos y Latinoamérica si Cuba no es invitada. Pasando por alto que Cuba no ha permitido elecciones libres en más de cinco décadas, informó la agencia EFE.
Finalmente UNASUR ha censurado la destitución del Presidente Lugo, que hizo el Congreso paraguayo por abrumadora mayoría, desconociendo la representación de la  voluntad plural del pueblo paraguayo.
Este resumen de los hechos más importantes sucedidos en los inicios del presente siglo muestran que el poder de las organizaciones internacionales de América, a pesar de su inútil diversidad, aparte del uso mediático abusivo, como la OEA, ALBA, UNASUR, Cumbre de las Américas y otras, al igual que las de Europa, ha empezado un lento proceso de reajuste acorde a las exigencias de la valoración de opiniones menos verticalistas. La destitución de los presidentes de Paraguay, de Honduras y los cuestionamientos a los verticalismos presidencialistas de Cuba, Bolivia, Nicaragua, Venezuela y Ecuador es un reclamo por una democracia plural y por el respeto al derecho del control de los distintos sectores de bases, representados en las cámaras legislativas.
En las Tierras del Libertador Grigotá
03 de julio de 2012

sábado, 23 de junio de 2012

Comentando los hábitos de la felicidad

Los bienintencionados consejos del monje budista Matthieu Ricard me hacen recordar a los bienintencionados sacerdotes católicos, aquel pregona la felicidad ahora, estos pregonan la moralidad para alcanzar la felicidad en el cielo. Algunos lo consiguen, pero la mayoría de los curas tienen sexo, tienen hijos, tienen amantes, muchos son pedófilos y los más honestos dejan el sacerdocio para casarse. Para el ciudadano común está el perdón con la confesión y así tener la esperanza del cielo. Esto es así porque es el medio con las necesidades humanas las que determinan el comportamiento del individuo y la sociedad en su conjunto, algunos con mucha voluntad, son consecuentes y lo logran, muy pocos. Han pasado miles de años de budismo, incluso con el control del poder, y ya van 2000 años de cristianismo, sin contar su antecedente judío, y no lograron lo que predican por que la voluntad no es suficiente para alcanzar la ansiada felicidad. Para mejorar el comportamiento humano hay que generar una sociedad mas justa, que la que tenemos, para que las condiciones sociales generen condiciones aptas para una vida digna. Esta sociedad es la que ofrece el Humanismo Superior. Usted podrá profundizarlo visitando: http://humanismochane.blogspot.com/search?updated-min=2011-01-01T00%3A00%3A00-04%3A00&updated-max=2012-01-01T00%3A00%3A00-04%3A00&max-results=11. ---En las Tierras del Libertador Grigotá. ---24 de junio de 2012:

jueves, 17 de mayo de 2012

Colonialismo, Caranda y El TIPNIS


Por Álvaro Jordán    
De los distintos colonialismo que ha padecido nuestro pueblo, el más nefasto es el que históricamente ha sufrido y sufre internamente, conocido como colonialismo interno, también lo llaman neocolonialismo, los más conciliadores lo llaman centralismo y sus promotores, en su forma edulcorada, lo llaman Estado benefactor.
Durante la colonia española, la metrópolis castellana robaba la plata del cerro de Potosí, mientras la administración colonial se enriquecía con el trabajo esclavo de  los nativos, los que sostenían la producción agrícola que alimentaba a los mitayos, es decir, son los que antes fueron dueños de las riquezas, que luego los animalizaba.
La apoteósica lucha por la libertad, de 300 años, de los pueblos de la cuenca amazónica-platense, aglutinados por las etnias del antiguo Kandire[1], luchas recogidas por la historia épica de la Chiriguanía Libre, fue ahogada por las victorias de último momento, de Bolívar y Sucre, cuyos éxitos fueron, en una parte importante, el resultado de los 5000 mercenarios europeos y pertrechos militares que puso el gobierno británico a disposición del “Libertador Bolívar”. Así entre comillas porque, del colonialismo español, llevó a América a la dependencia británica.
En el periodo republicano, la expropiación de las riquezas de los pueblos nativos se disputaron los distintos centros imperiales europeos, beneficiando finalmente, como efecto de las guerras europeas, al nuevo imperio norteamericano. En el entremedio, se enriquecían los administradores del nuevo régimen de explotación, algunos herederos mestizos del antiguo coloniaje español, los descendientes de los mancebos de la tierra, transformados en la oligarquía republicana. El pueblo marginado del campo y la ciudad continuó sometido al doble abuso del colonialismo externo y el interno.
 Ya agotadas las propuestas de la civilización occidental, resurgen en las postrimerías del último siglo, las  ancestrales experiencias de los pueblos kandirenses[2], de contenidos humanistas y naturalistas con su despliegue de renovadas ofertas de convivencias, de amistad, de esperanzas en una nueva vida, un vivir mejor, respetuoso de nuestras diferencias y nuestra libertad.
En la cresta de estas luchas se encaramó un nuevo partido centralista, más centralista que los anteriores. A nombre de los cambios se apoderó del Gobierno el actual presidente del Estado plurinacional, hasta el adjetivo de plurinacional es cínico porque lo que se ha impuesto es un Estado aimarista, esto es un Estado con el poder hegemónico de  cultura aimara sobre el conjunto de naciones que conforman la totalidad nacional, esto significa que se ha consolidado un colonialismo interno apoyado en la burocracia partidaria, las fuerzas armadas[3], la policía y, en lo económico, en los capitalistas cocaleros del Chapare, sus comercializadores internacionales y la banca, todos constituyendo el insaciable poder del Estado.
Éste es el poder que exige vasallaje al resto de la población: Caranda, Buenavista, Don Diego, El Naranjal,  son el símbolo de cientos de pueblos y comunidades dispersas en la heredad territorial, que ya tienen más de 50 años[4] entregando sus riquezas petrolíferas y gasíferas al colonialismo y hasta ahora siguen condenadas en la miseria, no disponen ni siquiera del uso doméstico del gas que producen, muchas no tienen agua potable, menos pensar en viviendas dignas, educación y salud. Pero son muchos los burócratas que siguen enriqueciéndose con las riquezas de los nativos, a nombre del Estado benefactor, particularmente en La Paz.
El TIPNIS simboliza una lucha mucho más profunda. Es la lucha de David contra Goliat. David representa la lucha de los pueblos sometidos, los marginados de la humanidad, los nativos integrados con la naturaleza que reclaman su derecho humano a vivir como ellos consideran que hacen su felicidad. Al mismo tiempo, increíblemente desde el fondo de la historia de nuestros ancestros de Kandire, trasmite a la humanidad un mensaje de esperanza, nos muestra un camino por una vida mejor de esencia humanista en equilibrio con nuestra hermana La Naturaleza. Goliat representa la fuerza bruta, es el colonialismo, que impone la expropiación de nuestras riquezas, es el monstruoso Estado, que disimula la coerción irracional con las leyes y la justicia para imponer el colonialismo interno y externo, para concretar una carretera para los cocaleros ansiosos por apropiarse de las tierras de los nativos del Parque Nacional del Isiboro Sécure, para el uso de los narcotraficantes que surten el mercado brasileño y europeo, en definitiva  es para el tránsito del comercio transnacional del Brasil con el mercado de las inmensas costas del Pacífico. Como ya lo anunciamos con la VIII[5] marcha en defensa del TIPNIS: El TIPNIS simboliza el enfrentamiento de las corrientes que a nivel internacional representan el sistema de apropiación del producto del trabajo ajeno[6], ya caduco, en contraposición a la emergente corriente nativa de contenido humanista y naturalista.
En las tierras del Libertador Grigotá, 17 de mayo, 2012

[1] Jordán, A., 2005, Kandire origen y evolución del llano boliviano, Edit. Universitaria, Santa Cruz.
[3] Las fuerzas armadas y el Ministerio de Gobierno consume el 50% del Presupuesto Nacional
[4] Las comunidades del sur ya tienen más de 80 años de entrega de sus riquezas.
[5] Jordán, A., 2011, Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure, http://humanismochane.blogspot.com/2011_08_01_archive.html, 2012.
                                       [6] Capitalismo privado, mixto y estatal.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Fascismo o Humanismo Superior



Fascismo o Humanismo Superior
Por Álvaro Jordán
La humanidad toda y, en ella, cada individuo en particular, nos encontramos todos cada día más inmersos en una horrenda  borrachera de poder que socaba nuestra dignidad, nuestra ansias de libertad, nuestras esperanzas de felicidad y amenaza nuestra existencia.
A partir de la crisis del poder, resultado del agotamiento del sistema productivo capitalista[1], ya sea éste privado o estatal, como expropiador del excedente del trabajo ajeno, se viene consolidando una desembozada fascistización de los Gobiernos del Planeta en un esfuerzo por lograr  la protección de sus riquezas y privilegios.
En la medida que estos gobiernos ajustan sus políticas para preservar su sistema de explotación, lanzan a la calle nuevos ejércitos de desocupados, como sucede con España, Italia y Grecia, consolidando nuevos Estados ultraconservadores. En la medida que quieren ajustar sus abastecimientos energéticos, aprovechando los reclamos populares contra las satrapías árabes, se consolidan nuevos gobiernos militares al servicio del sistema de expropiación de los excedentes, como en Egipto, Libia y todos los de la llamada Primavera Árabe.
 Los Estados “democráticos” de Norteamérica y Europa invaden pueblos miserables como Afganistán con el pretexto de combatir al terrorismo de Osama Bin Laden, pueblos de culturas milenarias, como el de Irak, con el falso pretexto de controlar la expansión de las armas nucleares, desenmascarando así su militarismo colonial.
En América, las luchas de los pueblos por mejores condiciones de vida se ven atrapadas por las falsas ofertas democráticas de caudillos militares a nombre de renovadas propuestas de socialismo, como los gobiernos militares del Comandante Hugo Chávez y del Comandante guerrillero Daniel Ortega. La fracasada izquierda tradicional logra camuflarse con un nuevo ropaje de humanismo indigenista y ambientalista para imponer nuevas dictaduras del capitalismo estatal, como en Bolivia.
Renacen los viejos problemas coloniales, irresueltos, como es la ocupación de las Malvinas por Gran Bretaña, la ocupación del Litoral Boliviano por Chile, la disputa por el mar territorial entre Perú y de nuevo  Chile, nuevos puntos de fricción fronteriza a causa de la eliminación por Colombia de refugios de terroristas en los territorios de los gobiernos izquierdistas de Ecuador y Venezuela. Se reabre el conflicto del archipiélago de San Andrés entre Colombia y Nicaragua. Se crean nuevos roces fronterizos entre Nicaragua y Costa Rica. Y tampoco se debe olvidar la formación de milicias populares y paramilitares en Venezuela y Bolivia.
En el periodo de Lula, en el Brasil, el presupuesto militar creció en un 50%[2]. Bolivia, País declarado constitucionalmente como pacifista, ha programado para el año 2012 un presupuesto del Ministerio de Defensa del 25,1 % y del Ministerio de Gobierno del 23,6%, haciendo un total del 48,7% mientras que sólo asigna para el Ministerio de Educación un 4,1% y para el ministerio de Salud y Deportes un 8,4%, con lo que el Estado plurinacional de Bolivia está mostrando su carácter represivo y violento, recordemos la matanza en Pando, la invasión de hordas paramilitares a Santa Cruz, los muertos de la Calancha, entre otros; es el menosprecio por la educación de un pueblo analfabeto, que es mayoritario en el campo y los anillos de pobreza urbana, y por la atención de la salud, cuya miseria de cuerpos moribundos y  desparramados en los pasillos de los hospitales agreden toda conciencia humana, además de su  despreocupación por el sector productivo y alimentario al asignar sólo el 1,2 % al primero  y 6,6% al segundo, en un pueblo con una informalidad que alcanza el 80% de la fuerza laboral.
El poder hegemónico se ve cada día más desesperado a causa de la creciente escasez de los recursos naturales, y con la crisis del 2008 mantiene su agresividad, la economía de los Estados Unidos de Norteamérica apenas se sostiene a costa del incremento de los desocupados y de los recortes del gasto público. La Unión Europea hace malabarismos para intentar, desesperadamente sostener la unidad que se desmorona. Francia y Alemania están planteando el establecimiento nuevamente de las fronteras nacionales para impedir la masiva migración interna que se produce a causa de la crisis de España, Grecia e Italia. Se plantea la posibilidad de reintroducir las monedas nacionales. Los índices de crecimiento promedio están estancados y el crecimiento de China ha empezado a disminuir.
América Latina es la región que todavía tiene índices de desarrollo aún envidiables, aprovechando que el achicamiento de las reservas de las materias primas, las han encarecido, beneficiando a los países productores de éstas, los que son precisamente los de América Latina. Pero también la crisis los amenaza, ya que el achicamiento de la producción mundial disminuirá su demanda y se avizora una disminución de los precios de éstas y con ello, su crisis.
Ante el empequeñecimiento de los recursos, ante los irrefrenables y amenazantes reclamos populares por trabajo y contra la delincuencia y ante la falta de propuestas de políticas que den solución a la crisis del sistema cada vez más militarizado, la única alternativa posible, de contenido humano, es la sustitución del poder decadente, sostén de las riquezas ilegitimas, por una nueva cultura que reivindique la defensa de la paz, que preserve la libertad, respete la riqueza de las diferencias humanas y su equilibrio con la naturaleza.
Una nueva política humanista, del Humanismo Superior, requiere una economía que reconozca el derecho de cada ser viviente al disfrute personal de las riquezas del mundo, para ello es indispensable una distribución equitativa del producto de su trabajo, que nadie se apropie del resultado del esfuerzo personal. Es una necesidad existencial para preservar la vida, con bienestar y en equilibrio con el medio.
El bienestar humano está estrechamente vinculado al equilibrio  con la naturaleza. El humanismo superior desprecia toda política servil que no respete la dignidad humana, por lo tanto rechaza el adulo hipócrita a la “Madre Tierra”. Con la naturaleza, la que es mucho más integradora que “La Madre Tierra”, debe existir una relación de equilibrio horizontal, la naturaleza debe ser querida como nuestra Hermana, de cuya existencia depende la nuestra, es una herencia sagrada de nuestros ancestros kandirenses[3].
Las diferencias irreconciliables entre los intereses de distintos sectores económicos, sociales y culturales exigen una reestructuración administrativa al servicio de las bases, sustentadas en el diálogo y respetuosa de las diferencias, con lo que se hace indispensable la desaparición de la  verticalidad del poder y su reemplazo con una autoridad surgida y controlada desde abajo.
Estos cambios no violentos se van haciendo cada día más factibles, gracias el acelerado incremento del conocimiento, facilitado por su intercambio mundial en tiempo cero y por el vacío que va surgiendo como resultado del creciente debilitamiento del poder que nos agrede. Solo está faltando la organización, la que la humanidad no se atreve todavía a encarar con decisión para consolidar, por fin, la era del Humanismo Superior.
En las tierras del Libertador Grigotá, 1º de Mayo del 2012

[2] Leger S., R. 1992, El planeta en la encrucijada: Gastos militares, sociales y crisis ecológica, Icaria Editorial, España.
[3] Jordán, A., 2012, Aporte cultural de la cosmovisión kandirense. http://humanismochane.blogspot.com/2012_04_01_archive.html.