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lunes, 13 de agosto de 2012

Comentando "Los 10 hitos más importantes de la historia de Bolivia"


Comentando "Los 10 hitos más importantes de la historia de Bolivia"
Por Álvaro Jordán
“Los 10 hitos más importantes de la historia de Bolivia” es el título que ha dado El Deber, del 06.08.2012, a una consulta que hizo a historiadores e investigadores sobre el tema, no establece el universo de la consulta. En todo caso ya el título indica la “neutralidad periodística” con que se quiere encarar un tema de  profundo compromiso patrio, cuya imposibilidad lo lleva a afirmar que las perdidas territoriales del Pacífico y El Chaco “transformaron la organización social y política del país” (sic), como si las pérdidas territoriales hubieran sido indispensables  para justificar esta transformación.
Sin embargo, al margen de toda voluntad, la aparente neutralidad periodística e histórica, sólo disimula un contenido de compromiso con una tradición de dependencia, de sometimiento, de colonialismo y hasta de racismo; y desde ya me disculpo por la valoración, pues es evidente que hasta ahora las elites no han podido ofrecer una interpretación acorde a los intereses de una población que desde siempre viene reclamando el reconocimiento de su existencia, pero es obligación…, estética para decir lo menos, cuestionarse antes de continuar con un discurso ya agotado.
Como primer hito, direccionando el pensamiento y justificando el colonialismo con el argumento de la “consolidación del primer proyecto significativo de Estado expansivo en gran escala” (sic), se coloca en lugar sobresaliente la expansión del Imperio Tiwanacota complementado con la expansión del imperio incaico. Para la población de los valles y llanos de la Cuenca Amazónica-Platense la conformación de estos estados imperiales significaron graves amenazas para sus territorios, su cultura y su existencia por lo que tuvieron que sostener sacrificadas guerras defensivas en el Madre de Dios, Mojos, los Llanos del Libertador Grigotá y el Chaco. Sobre estas heroicas luchas que frenaron las ambiciones imperiales y establecieron importantísimos hitos de libertad para nuestros ancestros no dicen nada los historiadores altiplánicos.
Con estos antecedentes cualquier reminiscencia que tienda a rescatar estas acciones, para el sentimiento regional resulta agresiva y, por lo menos, insultante. No puede avanzar la construcción de la unidad en base a la imposición de una cultura sobre las otras o de una nación sobre las otras. La única forma de construirla es en base  del reconocimiento y respeto mutuo, con nuestras diferencias culturales, nacionales, étnicas y religiosas, rechazando cualquier pretensión de imposición de unos sobre otros.
Sin embargo se debe destacar que esta política expansiva se torna cada vez más prepotente en la medida que se fortalece el poder del Estado. Fue motivo de enfrentamientos regionales la política nacionalista de la mitad del siglo pasado y se consolida, en forma desembozada, con el Estado actual de hegemonía cultural  aimarista y de economía burocrática-masista, de nuevo desplazando forzadamente la población local con migraciones, interventores, policía y ejército colla en todos los niveles administrativos, ejecutivos y judicial, para conseguir la eliminación de las culturas ancestrales Kandirenses y de las culturas mestizas, integradas con las ancestrales; La priorización del Estado es el argumento neocolonial con el que el centralismo desarrolla el achicamiento de las particularidades nacionales, cuyo objetivo final es su eliminación y así lograr la hegemonía nacional con la cultura dominante, la aimara. Como últimos ejemplos lacerantes están las acciones desarrolladas contra los nativos amazónicos y platenses en el TIPNIS y contra los mestizos con su segunda eliminación en el censo poblacional.
Otros investigadores destacan la participación de Santa Cruz en la conformación de la República, olvidando las condiciones de sometimiento con las que se la hizo y expresando así su aceptación del colonialismo republicano, al mismo tiempo que recogen la importancia para los cruceños de la presidencia de Germán Bush. Nada dicen de la tricentenaria lucha por preservar la libertad de los pueblos nativos de la cuenca Amazónica-Platense, cuyo testimonio fue la existencia del Territorio Libre de la Chiriguanía hasta la masacre de Kuruyuki, lucha incomparablemente superior a la de cualquier otro pueblo, etnia o nación boliviana a la largo toda su historia y protohistoria, por lo que el planteamiento sólo es expresión del colonialismo citadino, motivo por el que estas posiciones resultan solo una muestra del complejo de Estocolmo de estos capitalinos.
El análisis de los otros hitos sólo nos lleva a confirmar que continúa el viejo discurso españolista de contenido colonial y racista al servicio de minorías privilegiadas. Las pretensiones hegemónicas y expansionistas nos han traído permanentes enfrentamientos, desunión y fracasos. Este panorama refleja en parte la puesta en escena de “Los 10 hitos más importantes de la historia de Bolivia”, al mismo tiempo que resumen la consolidación del españolismo republicano, ahora replanteado en la forma del Estado aimara-burocrático. La continuación de esta política sectaria por un Estado neocolonial llevará a Bolivia a nuevos fracasos y mayor desintegración cuyo único final será la desaparición de todos.
En las Tierras del Libertador Grigotá
Agosto del 2012


lunes, 31 de enero de 2011

Coca, masticado y cocaína



Coca, masticado y cocaína
                          Por Álvaro Jordán

El gobierno del Movimiento al Socialismo, (MAS) desde su nacimiento, ha estado empeñado en la difusión del consumo de la hoja de coca  tanto dentro como fuera del país. Y no podía ser de otra manera ya que fue en el seno de los sindicatos cocaleros que se incubó, nació, se desarrolló, se fortaleció, se hizo del poder y fue desde ahí sostenido económicamente este partido.
Se trata de un gobierno de los cocaleros por lo tanto, para el MAS, para Evo Morales y todo su gobierno la búsqueda de mayores mercados para la coca es un serio compromiso contraído con este poderoso sector económico.
La hoja de coca fue clasificada como portadora del estupefaciente conocido como cocaína, “éster metílico de la benzoilecgonina”, en la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes[1] de las Naciones Unidas y ratificada por el Protocolo de 1972, razón por la que su producción, fabricación, comercialización y consumo está prohibido. Los países poseedores de la costumbre tradicional del masticado[2] de la coca se comprometieron a erradicar esta mala costumbre en un plazo de 25 años[3] ya que constituye un mal grave para el individuo y entraña un peligro social y económico para la humanidad, compromiso que ninguno de los gobiernos que se han sucedido en Bolivia, hasta la fecha,  han cumplido.
El Gobierno actual se destaca por su abierta oposición  a cumplir con las obligaciones aceptadas al firmar el documento de la Convención Única y se ha lanzado a una furiosa propaganda para intentar justificar su aspiración a obtener la legalización internacional de la producción, comercialización y consumo de la coca a través de lo que se conoce como masticado de la hoja de coca..
Sus defensores, evidentemente con mucha dosis de ignorancia, pero más de deshonestidad, pretenden engañar a la población, aprovechando su desconocimiento del tema, con la simplona comparación de que así como la uva no es vino ni la caña de azúcar es alcohol, tampoco la coca es cocaína, pero la verdad es, en primer lugar, que ni el vino ni el alcohol son estupefacientes, por lo tanto no están incluidos en la lista de estupefacientes[4] y la cocaína sí y en segundo lugar, según los especialistas de la Convención Unica, la coca es portadora de cocaína y sin mayor esfuerzo se la puede extraer como es con el masticado de la coca.
La interpretación de la Convención Única merece algunos comentarios básicos:
El masticado de la coca, dicen en los corifeos del MAS, es una expresión cultural del pueblo boliviano, mintiendo una vez más porque en la mayor parte del país, esto es en los llanos y valles, el masticado de la coca es extraño a sus costumbres, y a sus tradiciones.
 Masticando coca
El masticado es una tradición sagrada  de miles de años y es imposible erradicarla dijeron siempre los explotadores del nativo con aires de santones. Es otra interpretación tergiversada de la historia, pero más que todo dañina porque se pretende justificar su consumo con un argumento supuestamente sacro, cuando lo que se busca es la sobre explotación del trabajador, ya que con este estupefaciente se incrementa la resistencia para soportar trabajos prolongados a costas de la salud del trabajador. De esta forma su uso se fue generalizando, empezando con el incanato, o tal vez antes en el Tiwanacu, se intensificó con el coloniaje español particularmente para la explotación minera y finalmente se generalizó a todos los campos del trabajo manual durante la república.
Son los patrones quienes difunden generosamente el consumo de la coca entre sus trabajadores para conseguir mayores tiempos de trabajo, pero más que todo, embrutecerlo, al lograr la sumisión plena mediante la dependencia que origina. La defensa del consumo de la coca de parte del gobierno del MAS, gobierno supuestamente comprometido con la descolonización cultural del nativo y la eliminación de su explotación, no se puede entender sino es como una exigencia económica de sus compromisos con los productores de coca, situación que transforma al gobierno en el más grande promotor de la corrupción al anteponer intereses económicos de grupos minoritarios a las necesidades de la salud física y mental de la población boliviana.
Otro aspecto que debemos mencionar, aunque no es de fondo, es el estético. Es una desagradable visión la que ofrecen los masticadores de coca, mucho, pero mucho más desagradable que la de los masticadores de chicle, En primer lugar les deforma el rostro al mantener la bola de coca entre los carrillos, pero más desagradable es el tinte verde oscuro de la saliva espesa que humedece los labios y tiñe los dientes durante la maceración de la hoja de coca en la boca  para extraer el estupefaciente. Es simplemente asqueroso y cuando lo veo, disculpen la franqueza, pero me provoca nauseas.
La campaña propagandística del gobierno del MAS a favor del masticado de la hoja de coca está consiguiendo que su uso se extienda a las regiones de la llanura y valles, región en la que el masticado de la coca no es una tradición. Es decir que se está ampliando el espacio donde el trabajador, el campesino y el nativo consume este narcótico, se vuelve más sumiso a las exigencias del patrón y pierde la dignidad, contradiciendo el espíritu de la Convención Única de limitar el masticado sólo a los lugares con uso tradicional y consiguiendo de esta manera la saturación del  mercado potencial interno de la coca.
Esta saturación del mercado interno lleva al gobierno del MAS a buscar empeñosamente nuevos mercados en el campo internacional, planteando la despenalización del cultivo de la planta de coca y ´la legalización de su comercialización. Al abrirse al área internacional de los flujos de la coca, se ampliarán enormemente los espacios para su transformación en cocaína llegando a sectores cada vez más difíciles de controlar.
Como ciudadano de una región en la que la masticación de la coca es extraña a nuestras tradiciones quiero alertar que su introducción, aparte de lo ya mencionado, tiene el propósito de quebrar la voluntad de defensa de los intereses locales y regionales de la población trabajadora, campesina y nativa, transformando al habitante de la llanura y valles en sumisos dependientes de la explotación del centralismo colonial y de la burocracia masista y paceña que hegemoniza Bolivia.
Las intenciones de internacionalizar el comercio de la coca muestra la ausencia completa de responsabilidad moral de los dirigentes del MAS para con la humanidad toda. Estoy seguro que ésta sabrá poner los frenos adecuados a semejante aberración. 
Santa Cruz, 1º de febrero de 2011







[1] Convención Única de 1961 de Estupefacientes. 2011. www.incb.org/pdf/s/conv/convention_1961_es.pdf
[2] La Convención Única llama masticado lo que en el altiplano se conoce como pijcheo, acullico o boleo.
[3]Id. Art. 49, Inc.2, párr. e) La masticación de hoja de coca quedará prohibida dentro de los 25 años siguientes a la   entrada en vigor de la presente Convención conforme a lo dispuesto en el inciso 1 del artículo 41.
[4] Lista de estupefacientes sometidos a fiscalización internacional. www.incb.org/pdf/s/list/amarilla.pdf