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miércoles, 2 de mayo de 2012

Fascismo o Humanismo Superior



Fascismo o Humanismo Superior
Por Álvaro Jordán
La humanidad toda y, en ella, cada individuo en particular, nos encontramos todos cada día más inmersos en una horrenda  borrachera de poder que socaba nuestra dignidad, nuestra ansias de libertad, nuestras esperanzas de felicidad y amenaza nuestra existencia.
A partir de la crisis del poder, resultado del agotamiento del sistema productivo capitalista[1], ya sea éste privado o estatal, como expropiador del excedente del trabajo ajeno, se viene consolidando una desembozada fascistización de los Gobiernos del Planeta en un esfuerzo por lograr  la protección de sus riquezas y privilegios.
En la medida que estos gobiernos ajustan sus políticas para preservar su sistema de explotación, lanzan a la calle nuevos ejércitos de desocupados, como sucede con España, Italia y Grecia, consolidando nuevos Estados ultraconservadores. En la medida que quieren ajustar sus abastecimientos energéticos, aprovechando los reclamos populares contra las satrapías árabes, se consolidan nuevos gobiernos militares al servicio del sistema de expropiación de los excedentes, como en Egipto, Libia y todos los de la llamada Primavera Árabe.
 Los Estados “democráticos” de Norteamérica y Europa invaden pueblos miserables como Afganistán con el pretexto de combatir al terrorismo de Osama Bin Laden, pueblos de culturas milenarias, como el de Irak, con el falso pretexto de controlar la expansión de las armas nucleares, desenmascarando así su militarismo colonial.
En América, las luchas de los pueblos por mejores condiciones de vida se ven atrapadas por las falsas ofertas democráticas de caudillos militares a nombre de renovadas propuestas de socialismo, como los gobiernos militares del Comandante Hugo Chávez y del Comandante guerrillero Daniel Ortega. La fracasada izquierda tradicional logra camuflarse con un nuevo ropaje de humanismo indigenista y ambientalista para imponer nuevas dictaduras del capitalismo estatal, como en Bolivia.
Renacen los viejos problemas coloniales, irresueltos, como es la ocupación de las Malvinas por Gran Bretaña, la ocupación del Litoral Boliviano por Chile, la disputa por el mar territorial entre Perú y de nuevo  Chile, nuevos puntos de fricción fronteriza a causa de la eliminación por Colombia de refugios de terroristas en los territorios de los gobiernos izquierdistas de Ecuador y Venezuela. Se reabre el conflicto del archipiélago de San Andrés entre Colombia y Nicaragua. Se crean nuevos roces fronterizos entre Nicaragua y Costa Rica. Y tampoco se debe olvidar la formación de milicias populares y paramilitares en Venezuela y Bolivia.
En el periodo de Lula, en el Brasil, el presupuesto militar creció en un 50%[2]. Bolivia, País declarado constitucionalmente como pacifista, ha programado para el año 2012 un presupuesto del Ministerio de Defensa del 25,1 % y del Ministerio de Gobierno del 23,6%, haciendo un total del 48,7% mientras que sólo asigna para el Ministerio de Educación un 4,1% y para el ministerio de Salud y Deportes un 8,4%, con lo que el Estado plurinacional de Bolivia está mostrando su carácter represivo y violento, recordemos la matanza en Pando, la invasión de hordas paramilitares a Santa Cruz, los muertos de la Calancha, entre otros; es el menosprecio por la educación de un pueblo analfabeto, que es mayoritario en el campo y los anillos de pobreza urbana, y por la atención de la salud, cuya miseria de cuerpos moribundos y  desparramados en los pasillos de los hospitales agreden toda conciencia humana, además de su  despreocupación por el sector productivo y alimentario al asignar sólo el 1,2 % al primero  y 6,6% al segundo, en un pueblo con una informalidad que alcanza el 80% de la fuerza laboral.
El poder hegemónico se ve cada día más desesperado a causa de la creciente escasez de los recursos naturales, y con la crisis del 2008 mantiene su agresividad, la economía de los Estados Unidos de Norteamérica apenas se sostiene a costa del incremento de los desocupados y de los recortes del gasto público. La Unión Europea hace malabarismos para intentar, desesperadamente sostener la unidad que se desmorona. Francia y Alemania están planteando el establecimiento nuevamente de las fronteras nacionales para impedir la masiva migración interna que se produce a causa de la crisis de España, Grecia e Italia. Se plantea la posibilidad de reintroducir las monedas nacionales. Los índices de crecimiento promedio están estancados y el crecimiento de China ha empezado a disminuir.
América Latina es la región que todavía tiene índices de desarrollo aún envidiables, aprovechando que el achicamiento de las reservas de las materias primas, las han encarecido, beneficiando a los países productores de éstas, los que son precisamente los de América Latina. Pero también la crisis los amenaza, ya que el achicamiento de la producción mundial disminuirá su demanda y se avizora una disminución de los precios de éstas y con ello, su crisis.
Ante el empequeñecimiento de los recursos, ante los irrefrenables y amenazantes reclamos populares por trabajo y contra la delincuencia y ante la falta de propuestas de políticas que den solución a la crisis del sistema cada vez más militarizado, la única alternativa posible, de contenido humano, es la sustitución del poder decadente, sostén de las riquezas ilegitimas, por una nueva cultura que reivindique la defensa de la paz, que preserve la libertad, respete la riqueza de las diferencias humanas y su equilibrio con la naturaleza.
Una nueva política humanista, del Humanismo Superior, requiere una economía que reconozca el derecho de cada ser viviente al disfrute personal de las riquezas del mundo, para ello es indispensable una distribución equitativa del producto de su trabajo, que nadie se apropie del resultado del esfuerzo personal. Es una necesidad existencial para preservar la vida, con bienestar y en equilibrio con el medio.
El bienestar humano está estrechamente vinculado al equilibrio  con la naturaleza. El humanismo superior desprecia toda política servil que no respete la dignidad humana, por lo tanto rechaza el adulo hipócrita a la “Madre Tierra”. Con la naturaleza, la que es mucho más integradora que “La Madre Tierra”, debe existir una relación de equilibrio horizontal, la naturaleza debe ser querida como nuestra Hermana, de cuya existencia depende la nuestra, es una herencia sagrada de nuestros ancestros kandirenses[3].
Las diferencias irreconciliables entre los intereses de distintos sectores económicos, sociales y culturales exigen una reestructuración administrativa al servicio de las bases, sustentadas en el diálogo y respetuosa de las diferencias, con lo que se hace indispensable la desaparición de la  verticalidad del poder y su reemplazo con una autoridad surgida y controlada desde abajo.
Estos cambios no violentos se van haciendo cada día más factibles, gracias el acelerado incremento del conocimiento, facilitado por su intercambio mundial en tiempo cero y por el vacío que va surgiendo como resultado del creciente debilitamiento del poder que nos agrede. Solo está faltando la organización, la que la humanidad no se atreve todavía a encarar con decisión para consolidar, por fin, la era del Humanismo Superior.
En las tierras del Libertador Grigotá, 1º de Mayo del 2012

[2] Leger S., R. 1992, El planeta en la encrucijada: Gastos militares, sociales y crisis ecológica, Icaria Editorial, España.
[3] Jordán, A., 2012, Aporte cultural de la cosmovisión kandirense. http://humanismochane.blogspot.com/2012_04_01_archive.html.

viernes, 18 de noviembre de 2011

La crisis, el fascismo y el colonialismo

La Crisis, el fascismo y el colonialismo
Álvaro Jordán
Militarización, fascismo y colonialismo
La irresolución de la  crisis de la economía de mercado globalizado se expresa en la agudización de la lucha entre la fuerza bruta, sostén del sistema de propiedad, ya sea ésta, privada o estatal y la voluntad indoblegable de las bases empobrecidas, al margen de sectarismos partidarios, de clase, religiosos, culturales o regionales. La lucha se vuelve descarnada y brutal porque se está frente a la defensa existencial de un sistema de explotación para los unos y de la vida para los otros.
Es preciso comprender en forma muy clara la esencia de esta lucha para no caer en irresponsabilidades o errores muchas veces muy dolorosos e irreparables cuando se trata de enfrentamientos en que está de por medio la vida misma del ciudadano. La vida del ciudadano empobrecido no tiene ningún valor para la economía de mercado globalizado. En todo caso, en esta época en que el trabajo ha sido reemplazado por las máquinas automatizadas, el ciudadano degradado económicamente, es un enemigo a eliminar en la competencia por la existencia del sistema de enriquecimiento de algunos frente a una población mayoritaria y hambrienta que los cuestiona.
El fenómeno es mundial, por lo tanto este enfrentamiento se vuelve cada vez más encarnizado hasta en países que se dicen blindados ante la crisis, como lo proclaman las autoridades del gobierno boliviano. Veamos algunos ejemplos, de los más actuales y sobresalientes.
La lucha por “EL TIPNIS”: Se ha enfrentado el Estado, que utiliza todo el poder de que dispone, la propaganda, la amenaza, el chantaje, el aislamiento, la confiscación de comida, la veda del agua, la persecución salvaje y hasta la tortura para imponer la propiedad del Estado y el sistema económico que lo sostiene, esto es la producción de la coca, e indirectamente la de la cocaína, frente a los pobladores del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure, quienes defienden su derecho a preservar su sistema de vida que al final es la defensa de su existencia misma, la de todos los pueblos de la cuenca amazónica platense del continente y también defienden la existencia de la naturaleza que los rodea, de cuyo equilibrio dependen ellos y, ni a qué dudarlo, es parte de la lucha mundial por la existencia de la humanidad toda.
Es una confrontación entre las fuerzas del poder, brutal, inhumano, delincuencial y sin principios por un lado y por el otro,  la voluntad por la vida, respetuosa, al extremo de dar espacio para que el poder consolide su proceso mediante elecciones sectarias; pacífica, hasta soportar la sed y el hambre a causa del agua negada y la comida confiscada por la brutalidad del poder para impedir la marcha de los nativos y la decisión heroica de continuar la marcha  a pesar de la inhumana represión que sufrieron en el camino, con tres muertos. Esta disposición a exponerse, hasta el sacrificio de la vida, en defensa de sus derechos elementales despertó la conciencia de la población nacional y obligó al dueño del poder a  reconocérselos.  Desconcentrada la marcha, el poder arremete nuevamente. El presidente en persona, desconociendo la ley aprobada en resguardo de EL TIPNIS,  se fue a aleccionar a la confederación de productores de coca, en Cochabamba, se fue a aleccionar a los pobladores de Mojos en el Beni, finalmente incumpliendo el compromiso con los representantes del TIPNIS se fue, sin anuncio previo, al TIPNIS mismo a aleccionar a las bases para confrontarlos con los representantes de la marcha por el TIPNIS. Es la ausencia de principios, el irrespeto a la ley, es el abuso del poder que no puede aceptar la voluntad del pueblo porque sería ceder terrenos ya consolidados. No le importa el enfrentamiento entre regiones y la disgregación de la unidad nacional a fin de consolidar  el poder para defender los privilegios conquistados. Por su defensa de la carretera desarrollista, se ha transformado en aliado del imperialismo internacional. Por el uso de la fuerza bruta se ha transformado en gobierno de esencia fascista.
Frontera entre Oruro y Potosí: Es solo un ejemplo de lo que sucede en muchos otros lugares donde no están bien definidos los límites departamentales, municipales y territoriales; similares al que existe entre Tarija y Chuquisaca. En dicho territorio existen riquezas que cada sector defiende y en el que se encuentra cruzados intereses de empresas transnacionales y del Estado como es el caso de los minerales de la frontera Oruro y Potosí o el petróleo en la frontera de Tarija y Chuquisaca. El gobierno ladino deja que se enfrenten los sectores. Por el momento son paros departamentales con costos elevadísimos para los mismos departamentos, hay amagos de enfrentamientos fronterizos. En realidad está esperando la confrontación para justificar una intervención militar y así resolver el problema según el interés que tiene el Estado centralista y colonial. Una vez más el Estado aliado del imperialismo internacional y contra los intereses de los pueblos. Los sectores afectados deben bajar el problema a una mesa de diálogo para resolverlo en función a sus intereses y no permitir que el Estado consolide su poder centralista y colonial.
La incapacidad administrativa de la Caja Nacional de Seguridad Social, la falta de fondos para atender las necesidades de los beneficiarios a causa de la corrupción, como fue la apropiación del ex gerente Escobar de 60 millones de dólares, han obligado al gobierno a aceptar la apertura de la caja para que los asociados puedan afiliarse a otras instituciones de seguro. Y ¿qué es lo que salta? El sindicato de la Caja se opone a esta democratización del seguro. Ellos no son los dueños para determinar lo que este servicio debe hacer. En realidad los dueños son los que aportan, estos son los asegurados, los asalariados, los jubilados, los aportantes asalariados personales. Estos deben ser los llamados a decidir sobre las políticas de la caja de seguridad y si embargo se les ha prohibido.  Los empresarios también reclaman derechos, pero este aporte empresarial es cargado a los costos del producto que paga el pueblo por lo tanto los dueños de la caja, por esta parte, es el pueblo y es él, el otro sector que debería pronunciarse. El Estado no aporta nada a pesar de que la ley le impone un porcentaje mínimo, sin embargo arbitrariamente se arrogan el derecho a determinar lo que le conviene a millones de asegurados. Los asegurados queremos tener la libertad de seleccionar el servicio que mejor  conviene, es parte de la libertad del individuo, la posición sindical es una posición dictatorial del verticalismo sindical y colonial que no debió ser aceptada nunca, se sienten afectados por que su poder se ve recortado. La dictadura sindical de la poderosa Central Obrera Boliviana sin ningún empacho, como cosa indiscutible también se pronuncia por el centralismo de la Caja y amenaza con daños a la población mediante paros que el mismo pueblo debe sufrir. Los departamentos reclamamos por una descentralización del servicio en todas sus áreas. Resulta demasiado caro el realizar los trámites en el centralismo, se manosea desvergonzadamente al asegurado local y muchas veces no hay el dinero para viajar hasta la central para solucionar los problemas, quedando marginados y discriminados por no vivir en La Paz. El centralismo es discriminación racial, regional y cultural y por estar la vida de por medio, como problema de salud, es una violación de los derechos humanos fundamentales, por lo tanto los asegurados y el pueblo exigen la descentralización de este servicio, así como el de la educación, la salud pública, la administración y todos los que monopoliza el colonialismo interno del centralismo gubernamental.
La inseguridad ciudadana: Ya sabemos que la mafia más tenebrosa que tiene el país es la policía, socapada por el gobierno colonial para justificar la intervención militar y la consolidación de la policía misma ya que estas instituciones son los pilares del colonialismo interno del Estado centralista. O repase usted a ver si encuentra un paco cruceño, ni que decir un jefe de policía cruceño. Nadie puede negar que el gobierno defienda la coca, incluso a nivel internacional, coca chapareña de uso exclusivo para la fabricación de la cocaína. Es de conocimiento público que se han aliado los cocaleros con las mafias internacionales de Colombia, México y Brasil, con muchos muerto entre medio, en los lugares de producción de la cocaína y en las principales ciudades como en Santa Cruz. Por supuesto que la inseguridad ciudadana ha inundado el País y Santa Cruz en especial por su carácter cosmopolita. Pero sabiendo que la policía es el instrumento del colonialismo interno, es una irracionalidad pedir al gobierno colonialista la militarización del departamento. Los departamentos deben tener la dignidad suficiente para buscar soluciones con capacidades propias, de otra forma se transforman en agentes del colonialismo interno y por su intermedio en agentes del fascismo internacional promovido desde los centros imperiales.
18 de noviembre de 2011.
En las tierras del Libertador Grigotá.
Estás cordialmente invitad@ a visitar
http://humanismochane.blogspot.com
http://kandire.blogspot.com

domingo, 3 de julio de 2011

El poder de los Zetas

El poder de los "zetas"

Este artículo muestra una rama militar no oficial al servicio del mejor postor. Una organización
 actual de éxito, muy reconocida en México y Estados Unidos de NA. Es un ejemplo más de
 las nuevas formas que va tomando el poder, al margen de su organización institucionalizada
 como Estado al servicio de la clase hegemónica de cada país.
Otra organización de origen militar , ahora un  poco en retiro, es la de los comandos paramilitares
 de defensa armada de Colombia. Inicialmente al servicio de la propiedad privada, luego al 
servicio de los carteles del narcotráfico y finalmente promotores del narcotráfico en Colombia
En Bolivia el narcotráfico  florece gracias a la protección oficial del Gobierno a la producción
 de la hoja de coca. El encarcelamiento en Estados Unidos de NA del general del narcotráfico,
 Sanabria, permiten sospechar del futuro de esta política de protección de la coca.
http://www.monografias.com/trabajos28/poder-zetas/poder-zetas.shtml
3 de julio de 2011.
En las Tierras del Libertador Grigotá

jueves, 25 de marzo de 2010

Símbolos de la hegemonía aimara


                            Por Álvaro Jordán
Acatando la instrucción del presidente Evo Morales, el comando en jefe de las fuerzas armadas anunció el 18 del presente mes la incorporación de un nuevo lema y una nueva insignia en las fuerzas armadas, a partir del 23 de marzo del presente año. Evidentemente será esta insignia el símbolo que representará al país en remplazo del tradicional Escudo de Armas de Bolivia.
Tanto el escudo de Bolivia que se quiere suprimir como la nueva insignia son la expresión simbólica del contenido íntimo de las aspiraciones del poder dominante en el país. El primero es expresión del colonialismo altiplánico en el afán republicano por imponer la cultura andina y el segundo es expresión del colonialismo aimara en su determinación imperial de sometimiento de las otras naciones del país.
El escudo, hasta el 2004, estaba totalmente cargado de elementos de la cultura altiplánica, adornados con una simbología europeizante, expresión del servilismo a potencias extranjeras que ha caracterizado a los gobiernos andino-coloniales de la república y al ejército, que los ha servido incondicionalmente.
Escudo de Bolivia
Al calor de reclamos de los pueblos de tierra adentro, recién el 20 de julio del 2004, se incorporó un elemento de naturaleza llanera, la palmera, perdida dentro de un atadijo de símbolos altiplánicos y adornos imperiales, manifestación de un completo desprecio a la multiculturalidad de la totalidad boliviana.
El gobierno del movimiento al socialismo, desarrollando la ideología de la hegemonía aimara y siguiendo la  línea plurinacional incorporada en la nueva Constitución Política del Estado (CPE), ha dispuesto una nueva insignia para las fuerzas armadas y la policía boliviana cuya base es la Wiphala aimara, presentada por las primeras autoridades del país como símbolo de unidad del Estado Plurinacional 
Nueva insignia militar
La nueva insignia militar tiene en el fondo la bandera aimara, sobre ella un sol tiwanacota, asentado sobre armas nativas. Está rodeado por arreglos florales de patujú al lado izquierdo y de kantutas al lado derecho, ambas enlazadas por una angosta cinta con los colores de la antigua bandera boliviana.
El presidente Morales ha explicado que los cuadros de la Wiphala representan la unidad de la diversidad nacional que conforma el país. 
Aparte del dudoso origen nativo de la Wiphala, los 49 cuadros no tienen ninguna relación con las 36 naciones reconocidas constitucionalmente[1], si agregamos a los afro-bolivianos[2], suman 37, con los mestizos no reconocidos en la CPE suman 38, o de otra forma, si los sumamos repartidos en los nueve departamentos se llega a 46. Aunque agregemos los territorios perdidos frente a los cinco vecinos, suponiendo una secreta aspiración patriota del Presidente,  jamás igualamos la cifra de 49 naciones representadas en la bandera aimara.
Para ser serios el gobierno debe hacer una explicación coherente y la unica que cabe es que la bandera aimara, la Wiphala, la bandera representativa de los múltiples aillus que constituyen el altiplano se ha impuesto como expresión de la supremasía del poder de la nación aimara sobre el resto de naciones.
Para las naciones de los valles y llanuras, la bandera aimara, no recuerda otra cosa que las repetidas intenciones del Tawantinsuyu de agredir y someter a sus pueblos. Jamás fue bandera de las naciones de la cuenca  amazónica y platense. La historia registra, entre otras, las gloriosas luchas de liberación de la federación llanera bajo el mando del Libertador Grigotá frente a la invasión del ejército de Waina Kapak entre los años del 1513 y 1521. Es decir que la bandera aimara es una presencia arrogante del conquistador. En lugar de consolidar la unidad de Bolivia no hace otra cosa que reavivar en el sentimiento de los pueblos amazónico y platense la permanente agresión colonial del altiplano, expresada en una humillante insignia y que compromete la imparcialidad que debiera caracterizar a las fuerzas armadas y la policía boliviana respecto al conjunto del país.
En la nueva insignia impuesta a las furzas armadas y la policía boliviana también se ha colocado en la parte central un sol tiwanacota como símbolo de la hegemonía cultural que se pretende imponer a las naciones del conjunto boliviano, afirmando una vez más la determinación del gobieno actual de imponer la cultura aimara, en abierto desmentido a las demagogicas propuestas de pluriculturalidiad y plurinacionalidad.
En forma muy disminuida se ha colocado a un costado un arreglo de flores de patujú, en una presentación deslucida de la representación de las naciones de los valles y llanos, evidentemente agresiva por lo enmarañado e insignificante de la simbología.
En resumen la nueva insignia con la bandera aimara por delante no es otra cosa que la arrogante presencia de la hegemonía aimara. Lo único que logra es socavar la unidad de los bolivianos y humillar a las naciones de los valles y la llanura.
Ante este afán colonial aimara la única respuesta digna es la convocatoria a la lucha por un federalismo participativo, en el que todas las naciones, haciendo uso del principio de la auto determinación de los pueblos puedan expresar su voluntad.
.Santa Cruz, 24 de marzo de 2010



[1] ) Art. 5º de la CPE
[2] ) Art. 32º de la CPE

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Colonialismo altiplánico

LIBRO POLITICAS DE HIDROCARBUROS DE LOS VECINOS PARA BOLIVIA

Señores:

Hago llegar a ustedes este libro preparado por encargo de una organización oficialista, por lo tanto, seguramente es parte de la política hidrocarburífera para aplicar por el gobierno.

Hay que destacar que se trata de cuatro entendidos en la materia y contiene aspectos importantes con relación a la participación de representaciones de los departamentos productores y de la transparencia administrativa.

Sin embargo basta mirar los mapas para darse cuenta que en los planteamientos de desarrollo siguen la concepción colonizante del altiplano, cuyo centro ahora es Cochabamba, lugar privilegiado actualmente por el personalismo del presidente Morales.

Se vincula todo el altiplano con gaseoductos para su desarrollo industrial y no se considera para nada los departamentos de Pando, Beni e interior de Santa Cruz.

A Santa Cruz se la considera sólo a través de un “polo de desarrollo” perdido en la frontera, olvidando que este departamento fue el abastecedor de energía en los primeros ochenta años de existencia del petróleo en todo el territorio de la llamada Bolivia, sea la republicana o la ahora plurinacional.

A Tarija, con ella a nosotros y a todo los departamentos se les niega la posibilidad de constituir sociedades públicas y/o mixtas para llevar adelante emprendimientos empresariales.

Como resumen, los vecinos del país del altiplano se han apoderado de nuestros recursos energéticos para beneficio de ellos, incluso el libro plantea eliminar alguna vicepresidencia que reclaman los camireños cuando toda la empresa debió instalarse en Santa Cruz desde su creación y no ser base de la burocracia paceña e instrumento del sometimiento de nuestros pueblos al coloniaje altiplánico.

Lamentablemente nuestras dirigencias citadinas del pasado, cómplices del centralismo colonial, en esa época no tuvieron la dignidad que tienen ahora los camireños de reclamar lo que nos pertenece, deuda que todavía queda pendiente.

Es por esta y muchas razones más que la autonomía oficialista no sirve y necesitamos consolidar, un día, una confederación que garantice una sociedad boliviana de respeto mutuo.

Por una Bolivia federalista y humanizada

Álvaro Jordán