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martes, 5 de julio de 2016

La encrucijada capitalista

La encrucijada capitalista
Por Álvaro Jordán
El sistema de poder mundial constituido por el capital privado y el capital estatal, se ha metido en una encrucijada sin solución en sus intentos por mantener la competencia de la producción en los marcos de la democracia,  la economía de mercado y la hegemonía del poder
El sistema del capital privado a partir de 2008 ha entrado en un estado de crisis permanente y de carácter terminal. A pesar del colapso del sistema del capital estatal bajo el control del imperialismo soviético en el 1990; a causa de la falta de soluciones políticas a las distintas manifestaciones de la crisis nuevamente surgieron las propuestas del capitalismo estatal con el nombre de socialismo del siglo XXI. El pueblo desesperado una vez más se lanzó a los brazos del populismo que se le ofreció.
Sin embargo el capitalismo estatal del socialismo del siglo XXI al poco tiempo se encuentra en retirada, con la pérdida del apoyo popular en Argentina, su debilitamiento en Brasil, la crisis en Venezuela y el rechazo en Bolivia con la pérdida del referendo sobre la re-re-re-elección del Presidente Evo Morales Aima. Una vez más se demuestra su inviabilidad humana,  económica y política.
El ping pong del poder entre el capitalismo privado y el capitalismo estatal muestra que ninguno logra ofrecer soluciones serias a las distintas manifestaciones de la crisis, cuyo resumen lo podemos expresar con el continuo crecimiento de la brecha entre ricos y pobres, la irresolución de la crisis humanitaria, el inicio de la desintegración de la Unión Europea, la inconcreción y fracasos  de las múltiples organizaciones internacionales, el debilitamiento del poder, aparte de la creciente amenaza de destrucción de la humanidad por los desequilibrios ecológicos originados por la economía del poder.
Y no debe extrañar a nadie que esto suceda, tanto en el capitalismo privado como en el estatal, ambos están asentados en el uso del poder, la acumulación de riquezas  en base a la explotación del pueblo y el uso abusivo de los recursos de la naturaleza. Tampoco debe extrañar que los defectos con que los unos acusan a los otros sean los defectos que ellos mismos tienen, como es la corrupción, la demagogia, el sectarismo, la oferta de promesas que nunca se cumplen, la deshumanización del sistema, la violencia creciente. Todo ello lleva al desengaño rápido, generando la  alternancia en el poder de unos y otros y ninguno logra mostrar los resultados que el pueblo necesita.
A modo de ejemplo del proceso mundial veamos Bolivia como caso de análisis. En la década del 90 pasaron por el gobierno todos los partidos, incluso algunos estuvieron dos veces a cargo del Estado, al final por la falta de apoyo de un pueblo cansado de ofertas no cumplidas  el Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada promotor del capitalismo privado se vio en la necesidad de conformar un gobierno con la participación de todo el espectro partidario vigente en el País en ese momento. A este conjunto se etiquetó con el nombre de  partidos sistémicos.
En este ambiente deprimente apareció y creció rápidamente la propuesta de cambio anti sistémica del MAS (Movimiento al socialismo) ante un pueblo cansado de la superficialidad de los sistémicos. Las bases exigían cambios y cambios ofrecía el nuevo movimiento.
El  nuevo gobierno de Evo Morales Aima, expresión del capitalismo estatal, se declaró promotor de la ideología del socialismo  del siglo XXI, lo que confirmó con una política de nacionalizaciones, de creación de empresas estatales y de restricciones a las empresas del sector privado. Se nacionalizaron por tercera vez  los hidrocarburos, se crearon empresas estatales como ENATEX (empresa Nacional de Textiles) y se nacionalizaron antiguos centros mineros como Huanuni, la empresa más importante en la producción de estaño en el País. En base de la consigna de la recuperación de las riquezas para el pueblo el Estado se apropió de ellas, pregonando cínicamente que el Estado es el pueblo
Vista bien las cosas, es cierto que era una propuesta de cambios, pero nada novedosa, ya teníamos experiencia con las políticas encaradas por el gobierno. El resultado fue, que a causa de los balances económicos negativos obtenidos y ante la crisis económica en la que se encuentra inmerso el Estado, éste está cerrando algunas de las empresas deficitarias como ENATEX donde ha ordenado la expulsión de 800 trabajadores, tirando de esta forma al tacho de basura su política social.
La Central Obrera Boliviana (COB) con este motivo se ha lanzado a la defensa de las fuentes de trabajo. Defensa loable, pero no considera el sacrificio del pueblo como aportante del dinero que maneja el Estado El apoyo que da la COB a los empleados de ENATEX sólo expresan la aspiración histórico-sindical de usar el poder en beneficio de su sector, en otras palabras pretende que el pueblo trabaje para los sindicatos.
Por otro lado, un gobierno socialista, como se autoproclama el MAS, no es consecuente cuando deja sin trabajo a 800 trabajadores. Evidentemente el gobierno está mostrando su incapacidad de resolver la encrucijada social de proteger a los trabajadores, al mismo tiempo de proteger los intereses del pueblo ante la amenaza de la crisis. En este caso se ha decidido por los intereses del Estado, que le dan seguridad, lanzando a la miseria a 800 familias trabajadoras.
Otro caso paradigmático es la empresa minera de Huanuni. Cuando se nacionalizó, la planta de trabajadores pasó de 818 trabajadores que tenía en 2006 a 5000 trabajadores que alcanzó el 2007. Si bien produjo ganancia en los primeros años gracias al precio del estaño, que era muy alto, con la disminución de éste ha pasado a transformarse en una empresa deficitaria cuya pérdida ha ascendido a 13,7 millones de dólares en el 2015.
El Estado ha asumido la política de confiar en su recuperación y ha aprobado un préstamo en fideicomiso de 36 millones de dólares. Es un riesgo que ha asumido el Estado. Resulta muy difícil asegurar su recuperación con una planta de trabajadores tan frondosa y con el panorama internacional de la economía que no vislumbra ningún incremento productivo como para augurar un incremento del precio de la materia prima. Situación que nos permite presagiar estar enfrentando otra encrucijada esta vez del sistema económico mundial, en el que cualquier ajuste económico implica disminución de fuentes de trabajo, por lo tanto disminución del consumo y la correspondiente disminución de la producción por lo tanto nuevas disminuciones de los precios de las materias primas. Problema que Bolivia pretende resolver incrementando la producción, cuyo resultado no será otro que una mayor disminución en los precios del producto. Es claro que el fideicomiso no será pagado y el sacrificado será irremediablemente el pueblo aportante de los 36 millones de dólares.
En resumen estamos frente a un gobierno con un comportamiento sinuoso cuyo único propósito es preservar el poder al margen del bienestar del pueblo. En el primer caso responde al criterio empresarial, de evitar  pérdidas a costa de la masacre blanca y en el segundo caso solo interesa conservar la clientela política aportada por la COB a costa del dinero del pueblo. En otras palabras es un camino sin rumbo y por lo tanto al margen de los intereses del pueblo.
Como resumen se puede decir con toda propiedad que el capitalismo de Estado ha fracasado otra vez en sus intentos por ofrecer una salida a la crisis por la que atraviesa el país y el mundo todo. Pero también hay que decir que el capitalismo privado tampoco ha podido dar solución a la crisis, pues se encuentra en ella en forma permanente desde el 2008. El único futuro que le espera a la humanidad como resultado de esta confrontación creciente por la hegemonía del poder es la ausencia de soluciones, es su desaparición del planeta. Por lo tanto tenemos la obligación de buscar una alternativa viable y cierta para enfrentar la crisis que por supuesto no puede estar en los marcos del capitalismo privado ni del capitalismo estatal.
Es evidente que el sistema capitalista asentado en la apropiación de las riquezas en pocas manos   debe desaparecer. Esto quiere decir que debe desaparecer el beneficiario del capital ya sea este privado o estatal. Las utilidades que se guarda el empresario privado o estatal deben pasar a manos del pueblo que las produce. Para ello es indispensable que el patrimonio empresarial sea devuelto a sus verdaderos dueños, que es el pueblo.
Recordemos que el patrimonio privado se construyó con el excedente del trabajo expropiado mediante el poder a la mayoría de la población, de igual forma el patrimonio de las empresas estatales. Por lo tanto no se está quitando nada a nadie si estos patrimonios pasan a la propiedad directa del pueblo, esto es sin intermediarios, simplemente se está devolviendo la riqueza del pueblo que el empresario abusivamente, con el respaldo del poder, expropió. Lo que implica que el Estado como institución al servicio del sector empresarial privado y estatal ya no tiene ningún papel a desempeñar ya que el sector minoritario, “dueño” de las riquezas, habrá desaparecido.
La búsqueda de esta alternativa es la que se escenifica en el mundo en la actualidad de distintas maneras, según el nivel de desarrollo económico y cultural de  las regiones. Se expresa en la alternancia política en todos los países asentados en la democracia burguesa, en los que se reniega de la misma democracia por estar al servicio de la burguesía en contra de los intereses del pueblo y se anuncia la introducción de la democracia directa, la que no prospera a causa de los intereses mezquinos de los partidos que acceden al poder como ha sucedido con el gobierno del socialismo del siglo XXI del MAS, ejemplo de la praxis en  Centro, Sudamérica y el Caribe.
La inconsecuencia política de los partidos lleva a los pueblos a retirarles la confianza y se hace cada vez con mayor espontaneidad el rechazo a los partidos, argumento utilizado para desenmascarar al sistema de partidos y se hace cada vez más masiva la reivindicación de los movimientos anti partidos.
Hay que reconocer que surge un reflotamiento de viejas políticas nacionalistas como está sucediendo en la vieja Europa a causa de la insuficiente preparación de las masas populares. Es un defecto que la amarga experiencia reencausará, con el tiempo, el camino hacia salidas cada vez más acorde con las necesidades humanas de los pueblos. Durante la crisis los pueblos aprenden rápidamente.
Todavía más amarga es la reacción de pueblos obnubilados por mesianismos religiosos que provocan el sacrificio de la autoinmolación y el asesinato de inocentes en una guerra de terror contra los dueños del poder: inconscientemente, consolidan la existencia del poder y toda la parafernalia de su uso en contra de los intereses del pueblo, llevándolo por el derrotero más antihumano de la historia.
Evidentemente las exigencias de los pueblos pasan por el reconocimiento de los derechos humanos en las bases  poblacionales. Nunca más las imposiciones verticales ya sean partidarias, económicas o religiosas. La base de la convivencia humana es el respeto que nos debemos cada uno de los componentes de esta humanidad, superando todo tipo de discriminación.
Una sociedad humanizada exige que las decisiones sean analizadas y acordada por las bases del pueblo en forma directa, y dialogal, eliminando cualquier tipo de intermediario. La base de la sociedad estará asentada en las organizaciones de bases rurales y urbanas, reguladoras de los excesos individualistas, resabios de la cultura heredada del capitalismo.
Hemos llegado al tiempo de la humanización de la sociedad, es el tiempo de superar la supremacía de la condición animal en el ser humano para que se imponga su esencia humana. En otras palabras es el tiempo de acabar con el poder que sustenta la civilización para reemplazarlo por el dialogo constructivo de las bases, que humaniza la sociedad. Hemos llegado al final de la era de la civilización y se abren las puertas de la era del humanismo superior.
Nunca más las jaurías del poder rondaran el planeta abusando de la humanidad. Ha llegado la etapa de transición de la civilización al humanismo superior por que el ser humano en todo el mundo está demandando recuperar su dignidad mediante el desconocimiento de las imposiciones del poder.
Es tiempo de encarar la sociedad humana a partir de sus elementos más simples, el humano, y sobre él configurar estructuras cada vez más complejas hasta lograr una sociedad, asentada en principios humanistas. Se debe rechazar toda estructura impuesta por el poder, la verticalidad civilizatoria es contraria a la horizontalidad de la sociedad humanista.
En el caso particular de Bolivia, una política responsable del gobierno, en la que se busca resolver el problema humano de los trabajadores y al mismo tiempo preservar los intereses del pueblo lo razonable, antes de cerrar la fábrica, dejando el patrimonio botado, deteriorándose por efecto de la naturaleza, es su entrega, en propiedad, a los trabajadores como depositarios del pueblo, siempre que haya el compromiso de los trabajadores de asumir los sacrificios  que impone la recuperación de las fuentes de trabajo y de la empresa. Es un reto para los trabajadores quienes se sentirán extraordinariamente motivados para tensar sus capacidades a fin de introducir la empresa en un régimen de flujo competitivo y acorde a los intereses de los mismos trabajadores y el pueblo
El gobierno podrá dar algún apoyo-técnico administrativo mientras el personal pueda asumir estas responsabilidades. Puede asegurar algunas compras de la producción, respetando los niveles de competitividad del mercado
En fin habrá muchas iniciativas que viabilicen el funcionamiento de la empresa siempre que se establezca un régimen interno de permanente diálogo a fin de buscar las ideas más factibles para la recuperación de la empresa. Otro aspecto muy importante en la administración de la empresa es asumir una política de control abierto, es decir el personal y el pueblo debe tener acceso a la información de cómo se solucionan los problemas, particularmente del manejo de los fondos que le dan vida. Todo debe ser abierto al conjunto ya que todos son dueños y tienen derecho a conocer cómo se maneja el patrimonio y por supuesto también tienen derecho  a poner en consideración del grupo las ideas que propone para un mejor manejo de los recursos.
De esta manera se evita que se  lancen a la miseria 800 familias de trabajadores y se preservan los intereses del pueblo. Hay mucha experiencia de empresas en las que los trabajadores antes de entrar en quiebra y ser lanzados a la desocupación han preferido ajustes de salarios o del régimen de trabajo u otras forma de ajustes que eviten la quiebra de la empresa, por supuesto que en una empresa de su propiedad habrá mucho más entusiasmo por asegurar la viabilidad de empresa.
Por otro lado el gobierno estará cumpliendo con su rol en forma responsable al no gastar inútilmente los dineros del pueblo, manteniendo salarios de una empresa deficitaria y por el contrario asegurando la inversión de estos fondos en rubros requeridos por la sociedad, como es cubrir las necesidades urgentes de salud, de educación, de abastecimientos de servicios de bien común, etc.
Y Bolivia tiene  una amplia experiencia en las organizaciones de bases. En la llanura kandirense existe en la forma de comunidades nativas (indígenas le llaman los verticalistas) preservadas como herencia ancestral gracias a la fortaleza cultural que las protege del avasallamiento del poder, que se han transformado en un rico venero de experiencias y contenidos humanista para el País y el mundo entero,  y en el altiplano en la forma de cooperativas mineras, organizaciones de bases conformadas por los resabios humanos de los fracasos de la minería nacional, tanto estatal como privada.
Las cooperativas mineras nacieron de la conjunción de los despojos humanos expulsados de la empresa minera a causa de su deplorable condición de salud, la silicoturberculosis los hacían improductivos para la empresa, quienes para sobrevivir su agonía se pusieron a trabajar en las minas abandonas por las empresas, que el “Estado benefactor” les autorizaba mediante contratos de arrendamiento.
En cada periodo de crisis económica el cooperativismo minero  ha salido fortalecido, mostrando de esta manera que es una alternativa real, productiva y humana. El primer impulso de este sector se dio durante la crisis mundial del 1929, en la que los empresarios entregaron áreas de trabajo a sus dependientes como compensación por su retiro de la empresa. En 1958 se firmó el Decreto Ley Nº 5035 con el título de Ley General de Sociedades Cooperativas, que le da base legal a su existencia. Otro impulso recibieron en el gobierno de René Barrientos Ortuño a causa del despido de trabajadores mineros. Y finalmente vuelven a ser impulsadas con la relocalización del 1985.
El cooperativismo minero es una organización de bases que muestra su vitalidad particularmente en momentos de crisis económica. Cada vez incrementa su población, de modo que en la actualidad abarca a más del 90% de la población minera. Se los conoce como cuentapropistas cuyo número según las distintas fuentes de información los hacen oscilar entre 100.000[1] a 150.000 trabajadores directos, los que con los indirectos  se elevan a alrededor de 500.000 personas., lo que los transforma en una verdadera fuerza política, que el gobierno no puede ignorar, frente a 5000 dependientes de la empresa minera oficial (COMIBOL).
La definición internacional de una cooperativa es:
“una asociación autónoma de personas que se han unido de forma voluntaria para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales en común mediante una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática”
Siguiendo los lineamientos internacionales del cooperativismo  la legislación boliviana declara la igualdad de derechos y obligaciones de los socios, la gestión democrática, el control social y los fines sociales de la institución, así como la limitación de los intereses del capital.  La formación de una cooperativa necesita un mínimo de diez personas, debe ser aprobada por la Federación de Cooperativas mineras (Fencomin), y estar obligatoriamente afiliada a ella. Además debe tener como nivel superior a la Asamblea General y contar con los consejos de administración y de vigilancia y del manejo de fondo de operaciones.
Como se puede ver existe una sólida base legal para el funcionamiento de estas instituciones, sin embargo está permanentemente sometida a las deformaciones que desde el poder se introducen para desvalorizarlas, de modo que el sector  está constituido por un complejo  muy variado de organizaciones cooperativas, en las que algunas se han transformado en otra empresa más de explotación de sus trabajadores, tan inhumanas como la que existe en la minería oficial, pero también existen otras que preservan su esencia solidaria. En este momento se desarrolla un intenso debate sobre el carácter de estas organizaciones. Se observa el carácter social de las empresas y se intenta transformarlas en empresas productoras de excedente para fortalecer el  capitalismo. La verdad es que su existencia es el resultado de la necesidad de generar ingresos para cubrir la mano de obra excedentaria, expulsada por la crisis económica capitalista que se reproduce periódicamente, con ello cubre un problema que el Estado no puede resolver por sí mismo.
El carácter marginal que ha dado origen a su existencia hace que existan muchos defectos en su manejo que no han sido regulados, así por ejemplo existe un 30% de cooperativas ilegales[2], que muestra la incapacidad del Estado para cubrir sus responsabilidades. Hace falta un reglamento que norme los detalles que están sueltos y dan lugar a todo tipo de deformaciones y abusos.  Lo admirable es que existan a pesar del ambiente hostil en que se desenvuelven. En la historia del País no ha existido un solo gobierno que favorezca su desarrollo, incluyendo el actual. Es el resultado de los esfuerzos del sector que muestra  su vitalidad a pesar de los difíciles momentos que le ha tocado enfrentar desde su nacimiento. La minería estatal ha sido cerrada más de una vez, sin embargo esta minería autónoma ha sobrevivido y está cada vez más fuerte.
Las organizaciones autónomas se esparcen y fortalecen en el mundo entero con la persistencia de la crisis, son el resultado de la desocupación generada por el proceso competitivo de las empresas extractivas, productivas y de servicios, los cuentapropistas organizados, el comercio marginal, los profesionales libres, los cooperativistas junto a la conciencia de los asalariados hastiados de la expropiación patronal del producto de su trabajo están llamados a ser el motor de la actividad reproductiva de la humanidad en un proceso largo, complejo  y rico en contenido humano.
Bibliografía
Coop. Gestión Participativa, 2016, Cooperativa Gestión Participativa,
Francescone K, 2014, Entre socios patrones y peones,
Jordán A, 2015, Humanismo y poder,
_______, 2013 Estados fallidos, transición al humanismo superior,
_______, 2011, Humanismo primitivo, civilización y humanismo superior.
Kropotkin, P, 2003, El Estado,
Lora M, Origen y naturaleza de las cooperativas mineras en Bolivia, 2012,
Marx y Engels, 1848, Manifiesto del partido comunista, https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm, 2016
Michard J, 2008, Cooperativas Mineras en Bolivia,
Pereda P, 2014,  Formas de producción de las cooperativas mineras,
En las Tierras del Libertador Grigotá
Julio 2016.




[1] Ver  Coop Gestión Participativa,
[2] Ver Lora. 

viernes, 10 de abril de 2015

Del nacionalismo al humanismo superior

Del Nacionalismo al Humanismo Superior
Por Álvaro Jordán
El  nacionalismo  es una ideología y un movimiento político, económico y social  inmerso en el proceso de concentración de poder de la etapa capitalista en la era de la civilización.
La historia de la era de la civilización es el resumen de los procesos socio-económicos que expresan el control del poder de las minorías explotadoras sobre las mayorías explotadas, defensoras del humanismo, y cuyas relaciones se dan sucesivamente en estructuras estatales de sociedades esclavistas, feudales y capitalistas.
El nacionalismo emergente se establece en Europa en la forma de Estado-nación, el año 1648, con el Tratado de Westfalia. Este tratado terminó con la sangrienta guerra religiosa, que padeció Europa durante treinta años. Definió los principios de la soberanía nacional del sistema de Estados europeos, centralizó los privilegios nobiliarios y religiosos de las élites hegemónicas desahució al viejo orden feudal y consolidó los imperios coloniales ya constituidos, con los que Europa  se distribuía la expoliación de los pueblos y territorios de América, África, Asia y Oceanía.
El nacionalismo moderno es una construcción, resultado de la competencia entre el poder de la burguesía emergente de la revolución industrial y las luchas humanistas de los pueblos en un esfuerzo por desplazar los restos del viejo poder feudal. El hito referencial europeo más importante  es la revolución francesa. Es el triunfo político sobre el orden monárquico, que frenaban su desarrollo económico, al mismo tiempo es la consolidación  de la soberanía estatal en los espacios nacionales frente a la competencia con otras  burguesías nacionales, así como es la imposición de su autoridad a las mayorías populares para someterlas y apropiarse de su excedente del trabajo y de las riquezas naturales del territorio.
El nacionalismo es el engaño de la élite capitalista con el que consigue apoderarse del poder abusando de la ingenuidad popular y logrando así el apoyo de las mayorías. El nacionalismo se construye sobre una larga historia común del pueblo, que posee una lengua común, una cultura común, ocupa un territorio sobre el que se establece un Estado-nación y asegura un mercado interno para el beneficio de las minorías capitalistas.
El  triunfo definitivo del capitalismo sobre el feudalismo estuvo ligado en todo el mundo a movimientos nacionales. A partir del nacionalismo sumado a la concentración de poder en Europa de territorios de ultramar sometidos se establece el sistema colonial mundial conocido como eurocentrismo.
Otro proceso paradigmático del nacionalismo es el recorrido por los Estados Unidos de Norteamérica, con la variante Centro y Sud americana, que luego se reproduce en el resto del planeta.
La independencia de las trece colonias inglesas en Norteamérica se consigue por la conjunción de la decisión libertaria asumida por el pueblo colonial, con los intereses  europeos en la lucha por el control colonial, en este caso de Francia y España contra el imperio inglés. Lo que ya nos está indicando la importancia de la coyuntura, que ofrecen las luchas imperiales en la consecución de los objetivos nacionales. De igual forma la independencia de Centro y Sud América se da como resultado de la intervención francesa en España y el cerco establecido por el Imperio británico y portugués a España, combinado simultáneamente con las reivindicaciones humanistas de los pueblos americanos, hegemonizados por la herencia colonial criolla y las burguesías nacionales emergentes. Las motivaciones reivindicativas de los pueblos sometidos por el poder siempre fueron de contenido humanista.
Hay que diferenciar el proceso norteamericano del sudamericano y centroamericano en el sentido de que los del Norte logran una independencia efectiva en relación a la hegemonía europea, mientras que el Centro y Sudamérica sólo cambian la dependencia, transformando el colonialismo en un neocolonialismo, estos son Estados con soberanía interna, pero con administradores nativos al servicio de  intereses internacionales de carácter imperial.
Esta diferencia surge de la conjunción del respeto, que se logra en el Norte, con el reconocimiento de la soberanía interna y el fortalecimiento internacional, que se genera mediante la unión de las colonias liberadas en un Estado federal. De esta manera se consolida el conjunto frente a las aspiraciones eurocentristas. Con este fortalecimiento, el crecimiento del poder en la competencia con los estados imperiales europeos, nace un nuevo fenómeno, que es la transformación del Estado nacional norteamericano en un nuevo Estado imperial, que en el transcurso del siglo XX logra la hegemonía mundial capitalista. (El término “capitalista”, holísticamente considerado, incorpora el capitalismo privado, el capitalismo estatal y el capitalismo mixto, desarrollado por los países del capital privado y por los llamados países socialistas).
En América del Sur y Central, la división interna lleva al sometimiento neocolonial de estos países a los centros imperiales europeos y posteriormente, en el siglo XX, al norteamericano, al japonés, al chino, al soviético o ruso, y a otros. En la actualidad cada uno, a su manera, lucha por su independencia económica. Sin embargo, tanto en Norteamérica como en Sudamérica y en el mundo entero el objetivo de todo movimiento nacional es formar Estados nacionales para la explotación de las parcialidades internas  y sobre esta base entrar en la competencia internacional por la hegemonía mundial.
De esta manera el sistema mundial de Estados en el proceso de concentración de poder se constituye en un sistema caótico en una confrontación destructiva por el crecimiento del poder burgués imperial, que amenaza la existencia misma de la humanidad. En el fondo del nacionalismo  podemos reconocer etnias o naciones nativas sometidas en todo el mundo, regiones sometidas al centralismo colonial en todo el mundo o finalmente sectores obreros, campesinos, profesionales y empresariales pequeños y medios explotados en todo el mundo. Esta es la esencia del nacionalismo, poner al servicio del poder a las grandes mayorías en un proceso de creciente control y concentración del poder, y con ello su posterior  transformación en imperialismo en una  lucha permanente por incrementar el poder hasta lograr su anhelada supremacía mundial.
Esta lucha por el poder es la que en situaciones extremas el nacionalismo ha devenido en expresiones monstruosamente inhumanas como fueron las dos guerras mundiales  del siglo XX,  así por ejemplo la última, impulsada por las aspiraciones de los países del eje nacional-socialista conformado por Alemania, el Reino de Italia y el Imperio del Japón (Eje Nazi-fascista), por lograr una nueva distribución de las colonias del tercer mundo. En el intertanto se vienen dando múltiples dictaduras de izquierdas y de derechas, cuyos ejemplos paradigmáticos son las de Joseph Stalin en la época del naciente imperio socialista europeo, junto con la Dinastía Castro en Cuba y la Dinastía Kim en Corea del Norte en el frente  de izquierdas y la de Adolf Hitler en la Alemania Nazi, la de  Augusto Pinochet en Chile y la de Francisco Franco de España, en el de derechas, entre otras, en su afán por imponer con la brutalidad del poder un sistema de explotación mundial y de concentración de las riquezas.
Sin embargo los graves problemas de pobreza y miseria no disminuyen, al contrario, mientras los grandes propietarios se enriquecen escandalosamente, las grandes mayorías se empobrecen, irremediablemente más (Ver Piketty, Capital in the XXIs Century).
El resultado de esta situación se expresa en una creciente fuerza de rebeldías que cubren el mundo entero, se manifiestan de diversas formas y presagian cambios profundos en la estructura económica, social y política de la sociedad toda. En todo caso el factor común actual es el rechazo al sistema imperial y neocolonial capitalista.
 Ahora, cuando se habla del sistema capitalista ya no se refiere sólo al capitalismo privado. Uno de los resultados de la crítica al fracasado socialismo es su reconocimiento como una variante estatal del capitalismo, ya que se asienta también en la explotación del pueblo en beneficio de la burocracia estatal en manos del partido de gobierno y en el sostenimiento del poderoso Estado al servicio del capital estatal y del capital privado. Razón por la que las izquierdas y derechas se encasillan en un mismo frente de explotación capitalista de los pueblos, constituido por un sector estatal, un  sector privado,  y un sector mixto con hegemonía ya sea  privada o estatal.
Cualquier intento de solución a los problemas que enfrenta el sistema entra en contradicción consigo mismo, ya que toda mejora tecnológico-administrativa introducida para asegurar la competitividad implica el aumento de la desocupación y la pauperización del pueblo, agudizando la crisis y transformándose en un sistema caótico, en el que las rebeldías, a causa de la insuficiente consciencia, todavía se dejan llevar por posiciones nacional-populistas de la pequeño-burguesía, con muchas buenas ofertas, pero que luego cuando acceden al poder retroceden a alguna de las variantes del capitalismo, ejemplo paradigmático de este proceso en América es el de la corriente del Socialismo del Siglo XXI cuyos gobiernos, como el de Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela, entre otros, las generosas ofertas iniciales en beneficio de las mayorías poco a poco van siendo recortadas, convirtiendo el gobierno en otro, de un Estado explotador más y además represor. Como ejemplos de Asia y África podemos mencionar los distintos movimientos identificados como los de la Primavera árabe, todos luego de acceder al poder, después de introducir algunos paliativos populistas han dejado a un lado sus ofertas y vuelto al sistema de explotación tradicional con Estados dictatoriales, civiles, militares o monárquicos, enfrascados en guerras internas contra el propio pueblo
Europa es el continente donde se aprecia mejor la tendencia del sistema de poder mundial. La crisis del sistema de poder implica la crisis del sistema de Estados, arrastrando consigo al sistema de partidos y sus liderazgos Es el resultado del creciente debilitamiento del sistema imperial, cuyo quiebre descontrolado fue la implosión de la Unión Soviética y su transformación en 15 repúblicas independientes, entre el 1990 y el 1991. Paralelamente los satélites de la Europa Oriental también lograron su independencia nacional, profundizando el nacionalismo, en algunos casos llegó a la balcanización, como sucedió con las divisiones de Yugoeslavia, de Checoeslovaquia, de Georgia y Ucrania. De los dos últimos nace un número considerable de nuevos Estados todavía no reconocidos por la ONU, como Abjasia, Osetia del Sur, Transnitria, Crimea, Lugansk y Donetsk, países que aceptaban la sumisión sólo por la imposición del poder del  centralismo de Estado en la forma de un colonialismo interno.
Es el afloramiento de los sentimientos nacionales, regionales y sociales de múltiples sectores sometidos por el sistema de poder. Continuando con Europa, la Unión europea, como capitalismo asociado al norteamericano, se encuentra en proceso de transformación a causa de las reivindicaciones localista que aparecen en todos los componentes de la Unión a través del surgimiento de partidos, que expresan la existencia de un proceso creciente de recuperación nacional, tradicionalmente marginados por el sistema bipartidista, que ha dominado el continente.
Es una corriente, que preservando las aspiraciones imperiales de la Unión europea, promueve el capitalismo estatal mixto, de rechazo al neoliberalismo y a su dependencia del imperialismo norteamericano, que utiliza la democracia burguesa como método de acceso al poder, siguiendo la experiencia del Socialismo del Siglo XXI, con un discurso reivindicativo de las aspiraciones populares y de crítica descarnada a los insolubles problemas, particularmente de contenido humano, que el régimen tradicional soslaya. La crisis del sistema, que se expresa en el incremento de la desocupación, de la pobreza, con su secuela de deficiencias educativas, de salud, vivienda y seguridad, la incontenible corrupción, la criminalidad y el abuso impune del poder, que alimenta las aspiraciones populares y transforma rápidamente estos movimientos en instrumentos de poder, por supuesto con todos los elementos degradantes que su uso implica.
Luego del triunfo de Syriza en Grecia surgen nuevas corrientes de pensamiento en los distintos miembros de la Unión, como PODEMOS en España, el Frente Nacional de Francia, el Partido por la Independencia en Gran Bretaña, el Movimiento 5 Estrellas en Italia y otros como Alternativa para Alemania, cuyas propuestas, si bien pueden ser de derecha o izquierda, tienen el común denominador de reclamar contenidos nacionalistas. Es muy ilustrativa de esta realidad la alianza que sostiene al nuevo gobierno de Grecia el que se ha consolidado con un acuerdo entre la izquierda de Syriza y el nacionalista Griegos Independientes de derecha.
El triunfo de estas corrientes de populismo nacional está demostrando la persistencia de la inmadurez de las organizaciones del pueblo, las que todavía se dejan arrastrar por los intereses del poder expoliador de la pequeña burguesía estatal y privada, en contra de los intereses de las organizaciones de bases, para reeditar una vez más el viejo nacionalismo, generador de todas las calamidades ya vividas. No se trata de otra cosa que de una corriente restauradora del capitalismo, con la única diferencia de transformar apenas la hegemonía del capitalismo privado en estatal. De cualquier forma la propaganda populista es útil en la profundización de la conciencia popular y en el debilitamiento del poder imperial, aunque retrasa los verdaderos cambios de la revolución pacífica del Humanismo Superior.
El pueblo, en su pluralidad, viene desarrollando un pensamiento humanista, que cada día gana nuevos adeptos, domina la democracia en las calles y ante la insuficiente organización es mal usado por los partidos nacional-populistas en una manipulación demagógica.
Un resumen breve de este nuevo y efervescente pensamiento, lo condensamos como sigue:
El ser humano como resultado de su evolución incorpora en sus genes una capacidad de auto perfección, origen de la esencia humanista del ser. Sin embargo la existencia del ser humano se desarrolla condicionada por el medio que lo envuelve, esto es las relaciones con los otros humanos y con la naturaleza. En esta relación vivió una era de humanismo primitivo, luego la era de la civilización y ahora se prepara para la nueva era del humanismo superior.
En la etapa actual del nacionalismo, la ausencia de una conciencia para sí en los sectores de bases está indicando que la tarea acuciante en el movimiento popular es la elevación del conocimiento de las bases sobre los fundamentos del humanismo superior, para lograr una organización que esté en condiciones de vigilar a los representantes y delegados en el cumplimiento de sus mandatos e impedir que los partidos nacional-oportunistas sigan engañando a las masas. La difusión digital del conocimiento está dando grandes pasos en la superación de esta conciencia, lo que permite augurar la pronta insurgencia consciente de la organización de las bases y la correspondiente generación de la autoridad de abajo hacia arriba. El espacio digital se está convirtiendo en el principal campo de batalla ideológica entre el humanismo superior, que defiende la difusión abierta del conocimiento en las redes informáticas y el poder, que intenta poner bajo su control la manipulación del conocimiento en beneficio de las minorías explotadoras, como ya lo hacen en China, Cuba, Corea del Norte, Rusia EUA y otros. Es el campo de batalla, junto con el resto del mundo, por la defensa del su uso democrático por el pueblo y los intentos del sistema estatal por introducirlo a su control.
El poder piramidal es el enemigo número uno de la realización de los principios humanistas de la sociedad. El poder es el origen de toda degradación humana, por lo que es imprescindible eliminar el poder vertical en toda la sociedad para reemplazarlo por la voluntad de las bases, sustento fundamental de los principios humanistas, permanentemente reclamados por la sociedad. La pluralidad de intereses de la diversa composición de los pueblos hace inviable el centralismo de Estado como solución efectiva a esta multiplicidad de intereses. Solo la búsqueda de las soluciones desde las bases mediante el diálogo constructivo hará posible la atención multilateral a la solución de los intereses de la diversidad popular, ya sean estos étnicos, nacionales, regionales, sociales, culturales y económicos, entre otros.
Una crítica seria que se hace al sistema democrático burgués vigente es la sectarización de las decisiones del poder ejecutivo, legislativo y judicial. Los distintos partidos son cómplices de esta situación, negocian sus principios a  cambio de pegas y de su participación en negociados, al legalizar el abuso contra el derecho ciudadano de toda la población a la atención de sus necesidades. Todos tienen derecho a ser escuchados y atendidos. Este es un derecho fundamental, que reivindica todo el pueblo, ya que éste lo conforman todos los sectores. Por lo tanto los partidos políticos, así como las dirigencias partidarias han perdido toda legitimidad al comerciar sus principios fundamentales, por un compromiso sectario y por el desconocimiento de la pluralidad.
La eliminación del poder vertical implica, necesariamente, la eliminación del Estado como instrumento del poder y su reemplazo por una administración coordinadora, expresión de la voluntad de las bases, responsable de administrar los servicios y gestionar la producción.
El principio fundamental del Humanismo Superior es la integración del ser individual con el ser social, es el reconocimiento de su manifestación simultánea en el ser humano. El diálogo constructivo juega un papel fundamental en el consenso de las distintas manifestaciones del ser: entre individuo e individuo, entre individuo y comunidad y entre comunidad y comunidad.
La esencia del capitalismo, sustento del poder, es la apropiación privada y/o estatal del excedente del trabajo, es a su vez el origen de todas las calamidades humanas por lo que su eliminación es imprescindible para la creación de condiciones imprescindibles para el desarrollo humano.
El Humanismo Superior reconoce la riqueza como resultado del trabajo del pueblo por lo tanto éste debe ser el propietario de la riqueza. Plantea la devolución al pueblo, de los beneficios del trabajo, de la propiedad y de la riqueza y reivindica su decisión autogestionaria, de una democracia directa y participativa.
En las Tierras del Libertador Grigotá
Abril 2015.
Foucault M, 1976, Las redes del poder,
Jordán A, Humanismo y Poder, 2015,
Jordán A, Declaración del Humanismo Superior, 2013,
Jordán A, 2011, Humanismo primitivo, civilización y Humanismo superior,
Jordán A, 2013, Estados fallidos: transición al Humanismo Superior,
Piketty T, 2014, Capital en el Siglo XXI., Fondo de cultura económica. México.
Polo L, 1995, La esencia humana,

Villegas M, 1986, Psicología Humanista: Historia, concepto y método, Anuario de Psicología, Nº 34 – 1986, Fac. Psicología, Univ. Barcelona.

domingo, 21 de abril de 2013

Ocaso del poder

Ocaso del poder
Por Álvaro Jordán   
La debacle del sistema socialista obligó a la izquierda latinoamericana a revisar su estrategia de lucha para la toma del poder. Como hito referencial se puede decir que el proceso implosivo se inició con la introducción de la perestroika en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), en marzo de 1985, por su presidente Mijail Gorvachov.                 
Hasta noviembre de 1989, fecha de la caída del muro de Berlín, colapsó el sistema internacional socialista y con él la URSS. En el 1990 la izquierda latinoamericana, reunida con el nombre de Foro de San Pablo y bajo la égida del comunismo internacional, acordó unificar una nueva estrategia para la toma del poder total en el continente americano, al que se dio el nombre de socialismo del siglo 21.
Luego de la revolución cubana y nicaragüense, el proceso de la toma del poder por las armas en América entra a una fase de obsolescencia, que es demostrada por los reiterados fracasos que se suceden a lo largo del continente, como son las guerrillas de Colombia, las de Bolivia, dirigida nada menos que por el mítico Guevara y todas las que se inician en los distintos países. Por otro lado el ascenso democrático de Salvador Allende en Chile demostró la factibilidad de hacerlo por esta vía.
La derrota internacional de las diversas versiones izquierdistas obligó a su unidad mediante el denominado Foro de San Pablo, alrededor de unas pocas premisas de trabajo: 1. Alianza con todas las organizaciones, estatales y no estatales, del mundo, que se declaren enemigas del imperialismo norteamericano, independientemente de toda diferencia ideológica. 2. Asumir la democracia como método de lucha por el poder, ampliada con consignas de contenido humano y ambientalistas, campos en los que el liberalismo en crisis no tiene respuestas. 3. Consolidar la toma del poder político con la hegemonía económica del estado mediante nacionalizaciones selectivas. 4. Ganar tiempo con políticas populistas, hasta que la crisis del sistema liberal genere las condiciones para la consolidación de una economía comunista.
En resumen el socialismo del siglo 21 es una vía democrática para la toma del poder total y con ello imponer una dictadura comunista. Es decir un nuevo camino para alcanzar el mismo fin. Un fin ya conocido por su fracaso: el colapso del sistema socialista de 1989.
La ausencia de soluciones virtuosas a la crisis de las macro políticas del sistema económico globalizado desencadena soluciones diabólicas, que son aprovechadas por los ofertantes de mitos de ideas igualitarias. Así por ejemplo, se solucionan las quiebras empresariales o se mejora la competitividad de la producción con los fondos generados por el remplazo de la fuerza laboral mediante la automatización y la robotización, restringiendo los salarios y/o disminuyéndolos, en forma directa o indirecta, mediante la inflación, mediante el recorte de los beneficios sociales, la eliminación de servicios públicos, el incremento de impuestos y todo tipo de medidas cargadas al sector social, con lo que se aumenta la desocupación, la pobreza, el descontento social al mismo tiempo que se despierta la consciencia contra los abusos del poder.
La crisis terminal del sistema capitalista, con la globalización del mercado, ha generado el ambiente adecuado para nuevos ofrecimientos de mitos, de los que se aprovechan oportunistas de toda laya para apoderarse del poder y consolidar estructuras verticales de tipo fascista, al estilo de Stalin, la dinastía de los Kim en Corea de Norte, la sucesión hereditaria de los castros en Cuba y las diversas experiencias dictatoriales del fracasado sistema comunista. Las comunas estatales, expresión de la igualdad comunista, ofrecidas por las dirigencias del socialismo del siglo 21, sólo serían factibles bajo el férreo control del estado, motivo por el que los gobiernos ponen todo su empeño en su fortalecimiento, tozudez irracional ya que sigue despreciando el fracaso internacional de la economía estatal, ya sea esta socialista o comunista.
Los promotores del socialismo del siglo 21 tienen extremados cuidados en ocultar al pueblo que la economía del estado no es otra cosa que una variante, de su acérrimo enemigo, el capitalismo. El capitalismo privado es hermano del capitalismo de estado, ambos explotan a los sectores sociales, a los trabajadores, a los campesinos, a las clases medias, a la mujer, a los nativos, al pueblo todo en beneficio del propietario del capital, ya sea este privado o estatal. 
La implosión del sistema socialista es la prueba más contundente de la incompatibilidad de los intereses del pueblo con los intereses del estado. La crisis terminal del mercado globalizado es otra prueba contundente de la incompatibilidad de los intereses del capital privado con los del pueblo, demostrando así que el capital privado y el del estado son contrarios al interés del pueblo, por lo tanto su eliminación será refrescante para el espíritu y provocará un salto cualitativo en el bienestar de la humanidad.
La reflexión teórica del Humanismo Superior[1] sobre el desarrollo histórico de la humanidad concluye que el sustento del capitalismo es el poder, así como el sustento de los distintos modos productivos de la era de la civilización. La crisis terminal del sistema de explotación imperial es la crisis del poder que lo sostiene. La humanidad ha ingresado a una fase de transición hacia una nueva era, la del Humanismo Superior. El poder se retrae bajo la presión de la crisis del sistema y de la nueva conciencia de las bases.
La intensa confrontación padecida por el pueblo venezolano en la disputa por el poder entre el oficialismo y la oposición es apenas un detalle de la lucha por el poder mundial entre el imperialismo norteamericano y sus aliados estatales, empresariales y políticos, por un lado, y un complejo conjunto de estados, unidos como contra hegemonía norteamericana, cuya identificación política varía desde reconocidas democracias como la del Uruguay y despreciables dictaduras como las de Corea del Norte y Cuba. Ambos buscando aumentar el poder mediante nuevas y más amplias agrupaciones cupulares. En el fondo, enfrentados por la consolidación de un poder mundial de explotación de la humanidad.
Este poder es la esencia de la degradación humana, promueve y se sostiene con la violencia, fomenta las guerras y los genocidios, es el origen de la ausencia de principios y valores morales, es la causa de la corrupción y la criminalidad, en resumen es la barrera para el desarrollo de los derechos humanos y del respeto a la naturaleza. Es el enemigo del Humanismo Superior [2].

Tierras del Libertador Grigotá.
Abril, 2013





domingo, 3 de julio de 2011

El poder de los Zetas

El poder de los "zetas"

Este artículo muestra una rama militar no oficial al servicio del mejor postor. Una organización
 actual de éxito, muy reconocida en México y Estados Unidos de NA. Es un ejemplo más de
 las nuevas formas que va tomando el poder, al margen de su organización institucionalizada
 como Estado al servicio de la clase hegemónica de cada país.
Otra organización de origen militar , ahora un  poco en retiro, es la de los comandos paramilitares
 de defensa armada de Colombia. Inicialmente al servicio de la propiedad privada, luego al 
servicio de los carteles del narcotráfico y finalmente promotores del narcotráfico en Colombia
En Bolivia el narcotráfico  florece gracias a la protección oficial del Gobierno a la producción
 de la hoja de coca. El encarcelamiento en Estados Unidos de NA del general del narcotráfico,
 Sanabria, permiten sospechar del futuro de esta política de protección de la coca.
http://www.monografias.com/trabajos28/poder-zetas/poder-zetas.shtml
3 de julio de 2011.
En las Tierras del Libertador Grigotá

miércoles, 2 de marzo de 2011

El Humanismo Chané en la era que nace

El Humanismo  Chané en la Era que nace
                                                                       Por Álvaro Jordán
La crisis de la globalización imperial resquebraja el sistema en todos sus niveles y  variantes.  La debacle del sistema socialista, así como la incapacidad del sistema imperial privado para encontrar soluciones a los graves problemas de la crisis, muestra la inviabilidad de las aspiraciones de control económico universal de cualquier planteamiento de poder. Las ambiciones de control global de parte del capital monopolista estatal como de parte del capital monopolista privado encontraron sus límites y la lucha por la defensa de la vida, la defensa de la libertad, la defensa del equilibrio del género humano y la naturaleza, en resumen la lucha por la defensa de la humanidad empieza a plantear nuevas relaciones de contenido humano.
La verticalidad del poder se debilita cada vez más, ahora se ve acosado por la democracia, que se levanta desde las bases en los países cuya brutalidad es más grosera. A pesar del apoyo disimulado de los centros de poder internacional el Jefe de Estado tunecino, Zine el Abidine Ben Alí, se vio obligado a deponer su autoridad ante la presión del pueblo, el 24 de enero, después de 23 años de una dictadura responsable de la falta de empleo, la pobreza y la corrupción.
Nuevos levantamientos populares se desencadenan en los países autoritarios del Oriente Medio y norte de África: Marruecos, Libia, Yemen, Jordania, Bahréin Irán, Sudán, Argelia y otros, quienes amenazan la seguridad de los regímenes dictatoriales. Casi inmediatamente el centro de los reclamos populares se desplazó al país más poderoso de la región: Egipto, con sus 80 millones de habitantes. Se estremeció y conmocionó al mundo del poder con la pérdida del control político y militar, después de 30 años de cruel dictadura de Hosni Mubarak, el 11 de febrero, ante miles de manifestantes encabezados por el premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, quienes responsabilizan al gobierno por la pobreza, el desempleo, la corrupción generalizada y la brutalidad de la policía. Reclaman “un nuevo Egipto en el que cada egipcio viva con virtud, libertad y dignidad". A pesar de la renuncia de Mubarak las manifestaciones masivas continúan exigiendo un cambio que refleje las aspiraciones del pueblo, ya que muchos representantes del antiguo régimen continúan en el ejercicio del poder.

En este extraordinario despertar democrático, de magnitud internacional, el levantamiento popular ya ha  desestabilizado el gobierno de la dictadura más antigua del Magreb. En Libia el líder de facto de su país desde el 1 de septiembre de 1969, Muammar al-Gaddafi, se sostiene a duras penas provocando una guerra civil, ya con miles de muertos, con la pretensión de preservar su autoridad.

Otros países como el reino de Bahréin, Marruecos, Irán, Yemen, se apresuran a ofrecer cambios políticos que tranquilicen la creciente oposición.
Lo que se puede observar es que la crisis mundial de la economía impide disponer de los recursos suficientes para  asegurar el control  político y militar del conjunto del sistema. El enriquecimiento descontrolado está llegando a su fin. La conciencia de las mayorías empobrecidas crece con vigor, al margen de ideologías sectarias. Las reivindicaciones se hacen por el trabajo, contra la miseria, la corrupción y la violencia policiaca. Lo que en el fondo se mueve es el cultivo de calidades profundamente humanas como la conciencia, la libertad, la creatividad, el respeto al otro, la autorresponsabilidad, la autorrealización, en resumen la generación de una sociedad asentada en la convivencia pacífica.
En Bolivia, el proceso económico neoliberal presentó su punto de inflexión con la aparatosa caída del gobierno de Sánchez de Lozada, arrastrando consigo todo el sistema de la mega coalición de partidos que lo sostenían. La pobreza y corrupción creciente, la falta de ofertas de trabajo para los jóvenes, la discriminación étnica, social, regional, de género y otras  exigía cambios estructurales en la sociedad. Cambios que se inspiraron en los profundos contenidos humanistas del Ñande Recko[1] de nuestros pueblos. Desde las profundidades de nuestras selvas surge la exigencia de escuchar la voz de los excluidos. No es ningún  regalo de autoridades autocomplacientes, es su obligación obedecer a las bases, es el planteamiento revolucionario de la confederación de pueblos de la cuenca amazónica platense que se levanta ante el bicentenario sometimiento al abuso altiplánico. Es el grito de liberación frente al colonialismo interno. Es la exigencia de ser respetados todos como ciudadanos, sin exclusiones, como dueños de una cultura, de una religión, del derecho a decidir nuestro futuro al margen de cualquier imposición, es el derecho a ser libres.
Como sucedió hace doscientos años, después de quince años de sangrienta lucha, el colonialismo  español sólo fue reemplazado por el colonialismo republicano; Ahora el Estado neoliberal sólo ha sido reemplazado por el Estado aimara, nueva modalidad  del colonialismo republicano. El contenido plurinacional reclamado por los pueblos sólo quedó como una aspiración declarativa, desvirtuada por una Constitución Política  de características racistas y por lo tanto nuevamente marginadoras de departamentos, regiones y etnias.
La recuperación de la dignidad de los pueblos es tareas de nuevas y gloriosas conquistas por realizar. Se ha empezado a reconfigurar un nuevo frente de lucha, las organizaciones nativas están recuperando su libertad política, tanto en Kandire como en el Altiplano, así como el poderoso Comité pro Santa Cruz intenta una auspiciosa reestructuración apartidaría e integradora. También crece el descontento social al mismo tiempo que crece el aislamiento interno como externo del gobierno.
Entre los intersticios del poder y la democracia pugnan las relaciones humanistas de una nueva sociedad que ha empezado a gestarse, como alternativa a una crisis sin  solución en los moldes tradicionales de izquierdas y derechas. Es la Era Humanista que desplaza el poder de la civilización.
El gasolinazo de diciembre, a pesar de su rápida revocatoria, trajo un desmesurado incremento del costo de la vida, amenazando peligrosamente la estabilidad del gobierno. Las protestas sociales que paralizaron el país se centraron en la confrontación de los transportistas que no han incrementado sus tarifas desde hace ya once años y los usuarios, cuyos salarios no permiten el pago de las tarifas demandadas por los transportistas. Inicialmente el centralismo pretendió ganar tiempo y esperar la generación de nuevas situaciones, pasando la responsabilidad de resolver tan candente problema a los municipios. La idea era trasladar la confrontación a los niveles inferiores y luego el gobierno después de un nuevo balance de fuerzas dar la solución salomónica que deje feliz a los contendientes.
Lo que la viveza politiquera no pudo prever fue la capacidad de diálogo de los cruceños, lo que permitió a usuarios y transportistas hacer a un lado la manipulación política y encontrar la solución inteligente  que satisfaga a los contendientes sin la intervención de la municipalidad y sin intervención del gobierno, en resumen, sin intervención del poderoso Estado.
De pronto los representantes del poder se dan cuenta de estar ante una situación  que muestra a la sociedad que es posible solucionar los problemas económicos, sociales y políticos sin la participación del Estado. Ese Estado con el que la neo dictadura pretende imponer un etilo de vida estandarizada por el socialismo del siglo XXI. Otros los más ingenuos, pero más que todo por ignorancia, los del nivel municipal, simplemente se sienten agredidos por no haber  pasado la solución por su aprobación, quienes se acoplan al coro de burócratas del poder aimara, sin darse cuenta del daño que se le hace a Santa Cruz al  no respaldar la solución encontrada mediante el diálogo directo de nuestros conciudadanos transportistas y usuarios, representados por sus organizaciones de base.
La solución de los problemas mediante la reflexión participativa es parte de las ancestrales enseñanzas heredadas de los antepasados habitantes de Kandire, de nuestro ñande reko, Es una metodología practicada por nuestros antepasados, todavía vigente entre las comunidades nativas y es parte de la solución que ofrece la cultura nativa de Kandire a la inviabilidad de la cultura del poder en la que se debate la humanidad toda. Es la solución no violenta que ofrece la sociedad humanista frente a la arbitrariedad del poder. Es el grito de lucha que nos llega desde el fondo de la historia para fortalecer nuestra confianza en un futuro digno.
En las tierras del Libertador Grigotá,
Santa Cruz, 1 de marzo de 2011





[1] Ñande Reko: Nuestro modo de ser, en guaraní