El mejor homenaje que podemos hacer en esta fecha recordatoria de la fundación de la gobernación de Mojos (15 de febrero de 1560), espacio territorial colonial y fundacional del actual departamento de Santa Cruz, es interrogarnos a nosotros mismos, exigirnos a nosotros mismos el dar una respuesta sincera a la continua disgregación de nuestra nación, la nación de los pueblos libres de la cuenca amazónica-platense, a lo largo de estos últimos 450 años de su existencia.
Es una halagüeña verdad que Santa Cruz económicamente ha dado un salto importante en los últimos 50 años, pero es una amarga verdad constatar que Santa Cruz en los 450 años de su existencia se ha reducido, según Eric Red Taremacúa[1], de 3.000.000 de km2 que tenía en su nacimiento colonial,a los 370.621 km2 que posee actualmente como departamento republicano y autónomo.
Es la nación que el Inca Yupanqui identificó como Antis, eran los pueblos y territorios que contenían esa vasta región comprendida al Levante de la cresta oriental de la Cordillera de los Andes, nombre que se le dio en reconocimiento a que desde allí les llegaba la luz y la sabiduría con la que los irradiaba su dios principal, el Dios Sol, el que desde allí nacía. Seguramente, si las pretensiones imperiales andinas se consolidaban el nombre que nos reservaban era el de Antisuyo.
A este extenso territorio, el que otro movimiento guerrero expansivo agredía con similares pretensiones hegemónicas, el guaraní, identificaron con el nombre de “Kandire, la tierra sin mal, la tierra de la abundancia, de gente buena y de la felicidad” y, seguramente, si sus pretensiones hegemónicas se hubieran impuesto nos hubiéramos llamado Kandire.
El análisis de esta toponimia extraordinaria nos conduce necesariamente a reconocer la existencia de un asombro especial en el imaginario de estos pueblos con pretensiones de superioridad en relación a los de la cuenca amazónico-platense y que a nosotros, sus descendientes, nos obliga a investigar los contenidos[2] que provocaron tanta admiración.
Sin embargo nos llamamos Santa Cruz, porque fue el imperio español el que se impuso sobre nuestro territorio. Ellos nos dieron este nombre y ellos construyeron una identidad artificial, imponiéndonos una hegemonía cultural españolista que dura hasta nuestros días y que nos plantea la interrogante: ¿si no será ésta la causa de nuestra infelicidad, resultado del permanente achicamiento de nuestro territorio, el debilitamiento ostensible del orgullo por lo nuestro, la suplantación de nuestra población en nuestro territorio, que va dejando de ser nuestro, y su secundarización en las actividades económicas de nuestra región, en fin, si no será la responsable del colonialismo interno que padecemos?
Nuestro territorio antes de la invasión española estaba ocupado por diversas etnias: al oeste del río Guapay estaban los chanés, sustrato nativo del cruceño citadino, al este estaban los gorgotokis, chiquitanos o pámpidos, los que incluyen a los penoikia o penoquiquias, saravecas, paunacas, paiconecas, pioconas, piñocas, manasicas, animomecas; además de chapakuras, otuquis, itatines y jarayes o guatos, al norte los guarayos, sirionós, mojeños, guarasugwe, yuqui, yuracarés, itomanas y bororos, al oeste los mojocoyas y al sur los ayoreos o morotocos, zamucos o chamacocos, chiriguanos en sus ramas isoseñas y ava, tapietés, matacos o weenhayek y tobas.
Más al norte, en los territorios ya separados de Beni, Pando y norte de La Paz, están los mojeños, joaquinianos, canichana, baures, itonama, more, movima, cayubaba, chimán, maropa, chacobo, leco, araona, toromona, ese eija, pacahuara, tacana, nahua y yaminahua. Muchas otras han desaparecido y muchas más han quedado fuera de nuestras fronteras actuales.
Estos pueblos si bien tenían lenguas diferentes y contenían rasgos raciales diferentes por pertenecer a corrientes migratorias diferentes, por la razón que explicamos en nuestro libro “Kandire origen y evolución del llano boliviano[3]”, desarrollaron una cosmovisión más o menos homogénea, constituyendo las raíces profundas, heredadas de nuestros ancestros de Kandire, que dieron nacimiento a la nación de los pueblos de los valles y la llanura, de la cuenca amazónico-platense, la gobernación de Mojos, lo que queda del oriente boliviano, últimamente identificada como nación camba, también reconocida como Media Luna, o finalmente Santa Cruz a secas, cuya cosmovisión resumimos como sigue.
La cuenca amazónico-platense estaba constituida por miles de comunidades, cuya característica principal era su gran amor por la libertad. No poseían una autoridad vertical como la que caracteriza a la sociedad del poder, distintivo de la civilización europea y de los centros imperiales de América como el imperio Inca. Se trata de la libertad del conjunto social determinada por resoluciones de individuos libres, es decir que es la libertad que emana del pronunciamiento de las bases.
La necesidad de preservar la libertad los llevó a desarrollar el concepto del respeto al otro, esto es el fortalecimiento de un trato considerado para evitar cualquier provocación que lleve a una confrontación y ponga en peligro la libertad.
Para garantizar la libertad comprendieron la conveniencia de cultivar la amistad. En sus festejos de celebración de la cosecha invitaban a las comunidades vecinas para compartir la alegría de haber conseguido una buena producción, de esta manera ensanchaban la cultura de la amistad en círculos cada vez mayores.
Para alcanzar acuerdos satisfactorios, de amistad, de respeto y de conveniencia mutua desarrollaron el diálogo, lo que algunos autores llaman el don de la palabra, como medio de acercamiento, de entendimiento, de amistad y finalmente de inclusión.
La inclusión, es decir la disposición que tenían a recibir aportes de los otros y, si les convenía, enriquecer sus conocimientos, sus experiencias y su cultura. No tenía este concepto la pretensión, sugerida por algunos teóricos altiplánicos, de incorporar o someter a los otros a su cultura ya que entraría en contradicción con el principio del respeto al otro, presentado más arriba.
La incorporación de estos principios llevó al desarrollo de otro importantísimo concepto, indispensable para un relacionamiento coherente, y éste fue el que se refiere a la democracia directa. Los problemas eran solucionados a través de la reflexión colectiva, en la que participaban hombres y mujeres, incluso abierta, como medio educativo práctico para los jóvenes.
De esta manera elegían a sus coordinadores para la ejecución de mandatos concretos[4]. Fuera del ámbito del mandato no tenían ninguna autoridad, además podían ser desconocidos y castigados si no cumplían satisfactoriamente con el mandato.
La democracia directa de los pueblos amazónico-platense era superior a la democracia griega ya que en ésta no participaban las mujeres, los extranjeros y los esclavos. En la organización de la cultura amazónico-platense no existían los esclavos puesto que todos trabajaban según sus necesidades. Las mujeres podían participar en las deliberaciones comunitarias así como los extranjeros.
De igual manera se debe afirmar, con toda propiedad, que era superior a la democracia representativa de la sociedad burguesa ya que ésta no considera los intereses de las minorías, es manipuladora de la voluntad de los mandantes y está al servicio del pequeño grupo económico dominante, por lo tanto es excluyente, es verticalista, está al servicio del poder y no del pueblo, en resumen es antihumanista.
Otro contenido importantísimo de la sociedad humanista de los pueblos de los valles y llaneros es su cultura de no violencia, particularmente sobresalen en este sentido las comunidades de origen arawak, como los chané, pueblos de excelente agricultura y reconocidos como poseedores de comida abundante y por su cualidad de generosidad. Los etnólogos y otros especialistas, como Pifarré, Meliá[5] y otros, incluso reconocen que los chiriguanos, a pesar de su mestizaje con la etnia guerrera guaraní, a consecuencia de la preeminencia chané en su cultura sólo desarrollaron la guerra para defenderse de las agresiones.
El principio de la reciprocidad[6] era la base de sus relaciones y la fuente de sus valores. Gracias a ella se desarrolló la amistad, el respeto al otro, la solidaridad, la generosidad, la complementariedad, la democracia directa, la cultura de la paz, es lo que en conjunto hemos reconocido como el humanismo de Kandire y por haber sido los chanés los que mejor la desarrollaron, le dimos el nombre de “humanismo chané[7]”, además para evitar confundirla con humanismos de tipo sectario y/o violentistas
Este conjunto de principios y valores incorporados en la vida diaria de los pueblos de los valles y los llanos, resultado de una vivencia de siglos, constituyen una cultura de profunda espiritualidad, sostén de una sociedad humanista, no lograda en la civilización occidental.
Es muy diferente de la cosmovisión altiplánica, ya sea incaica o aimara, la que por su esencia guerrera y estar asentada en un poder teocrático, con pretensiones imperiales, es colonial, verticalista y antihumanista.
La cosmovisión llanera esta conformada por una red societal horizontal de individuos y comunidades libres, en la que no se necesita de la imposición del estado ya que el poder reside en la voluntad de las bases, canalizado por la asamblea comunitaria hacia una delegación administrativa revocable, con mandato imperativo y con responsabilidad ante las bases.
En definitiva se está describiendo una cultura superior, que se ha transformado en la alternativa real de la humanidad ante los fracasos de los intentos de solución a los problemas que se plantean en la sociedad del poder vertical, como es la civilización impuesta a nivel mundial. Actualizada con el aporte de otras sociedades del género humano le hemos dado el nombre de “humanismo superior[8]”.
En el humanismo superior se encuentra el aporte más grande que hacen nuestros ancestros nativos a nuestra sociedad y a la humanidad toda.
El gobierno actual de Bolivia ha comprendido su valor como instrumento de seducción de las masas y ha logrado de esa forma convertirse en la esperanza de los sectores marginados de la sociedad y en el campo internacional ha despertado una expectativa sobresaliente. Aunque no es más que eso, en la realidad se ha convertido en un instrumento de manipulación en manos del gobierno al servicio del poder, poder que no le permite avanzar en su aplicación.
Se puede decir que para la propaganda se usa la cosmovisión de Kandire y en la práctica se usa la cosmovisión Inca. Sin embargo lo importante es que el conocimiento ya ha sido aprehendido por el pueblo y será éste el encargado de su realización.
Es evidente que este rico contenido espiritual de nuestros ancestros, ni los españoles, ni los europeos estaban en condiciones de comprender cuando conquistaron América. Como sociedad angurrienta de poder económico lo único que motivó sus aventuras de conquista fue su ambición por la riqueza fácil como fue el oro de los aztecas, el oro y la plata de los Andes y el oro y las esmeraldas de los chibchas. Al americano sólo lo valoraron como animal de trabajo. Hay que reconocer, ésta fue una actitud menos brutal comparada con la de los ingleses y franceses, quienes en Norteamérica directamente eliminaron inmisericordemente a los nativos.
Los españoles llegaron a América portando una cosmovisión sustentada por el poder, a través de un sistema productivo agonizante en Europa. El feudalismo de la edad media se rejuveneció en América mediante la imposición de la conquista y se consolidó con el establecimiento de la colonia, santificada por el cristianismo.
Una sociedad arrogante y ociosa que se alimentaba con las riquezas y el trabajo americano. Aparte de imponer el viejo feudalismo mediante la repartición de tierras y encomiendas, revitalizaba el trabajo semiesclavo establecido por el imperio incaico mediante la mita y el yanaconazgo.
El esclavismo se instituyó formalmente contra todo nativo que se mostraba renuente a obedecer. Así el rey, por conducto del virrey Toledo, declaró formalmente la guerra a los pueblos de valles y llanuras, el 19 de diciembre de 1568, por su resistencia a perder su libertad, estableciéndose de esta forma, el coto de cacería de esclavos más grande del continente a lo largo de toda la época colonial para alimentar con trabajo esclavo las minas de Potosí y sus trabajos complementarios. Habiéndose extendido hasta buena parte de la república.
La cuatricentenaria lucha de estos pueblos contra la agresión española y el colonialismo republicano fue el hecho heroico más importante que registra la historia de los pueblos que actualmente conforman Bolivia, el que ha sido artificiosamente ocultado por el centralismo colonial.
Ñuflo de Chaves fue un hijodalgo[9], de los que a falta de herencia a lo único que podían aspirar era a la carrera militar o a la del sacerdocio. Chaves se decidió por la primera, de modo que joven aún, con 24 años de edad, se embarcó como se decía en esa época “para hacerse la América”. Una expresión de las ambiciones que tenían los invasores al lanzarse a la conquista americana, esto es transformarse rápidamente en algún rico potentado, si lograban hacerse de algún tesoro en su aventura, o finalmente, si esto no era posible, les aguardaba una abundante encomienda de indios y un extenso repartimiento de tierras, transformándolos en ricos señores feudales.
Ñuflo de Chaves llegó a América en la expedición del segundo adelantado de la conquista española de la corriente del sur, don Alvar Núñez Cabeza de Vaca, la que procedente de Cádiz arribó el 1541 a Santa Catalina, en la costa atlántica del sur de Brasil. Rápido se distinguió por su disposición a emprender todo tipo de comisiones. Ya en la travesía hacia Asunción, en el Paraná, se hizo cargo del transporte de los enfermos hasta Asunción, llegando en abril de 1542.
Si bien todas las expediciones de conquista por el sur del Atlántico traían el mandato del rey de consolidar las posiciones españolas a partir de la Línea de Tordesillas, acordada con Portugal, además del interés de unos y otros por la búsqueda de tesoros ofrecidos por una serie de leyendas que circulaban exacerbando las ambiciones de los aventureros, fue este último interés el que en la práctica se impuso y todas las exploraciones se dirigieron hacia el centro del continente en búsqueda de tesoros fáciles y abandonaron el objetivo central.
Ñuflo de Chaves, hasta 1558, año en que emprendió su entrada en búsqueda de su gobernación, estuvo 16 años en permanente actividad consolidando el poder español en América y, al mismo tiempo, robusteciendo su fortuna personal. Fortaleció su carácter y su experiencia en el control de los nativos. Distinguiéndose por su habilidad, por su valentía y su espíritu conquistador.
En la entrada, en búsqueda de El Perú, del gobernador Domingo de Irala, en el 1547, se encontraba Ñuflo de Chaves. En los Tamacosis encargó Irala a Chaves siga el viaje hasta Lima para ofrecer sus servicios al presidente La Gasca, recibiendo como respuesta la orden de que se abstenga de ingresar a sus dominios.
De esta manera se transformó en el primer español que atravesó el continente de ida y vuelta, entre el Atlántico y el Pacífico. También pudo darse cuenta de la riqueza que existía a ese lado de la colonia americana, comparada con la pobreza de Paraguay. Llevándole a proyectar el sueño secreto de la conformación de una gobernación bajo su mando y bajo la dependencia de Lima.
Con la llegada del obispo Pedro de La Torre a Asunción, en consulta con el gobernador se acordó la fundación de nuevas poblaciones para repartir tierras a los colonos, encargándosele a Ñuflo de Chaves, al mismo tiempo que se le reconocía el cargo de general, la fundación de una población en el territorio de los jarayes.
Con la muerte de Irala en 1556 se aceleraron los preparativos para la nueva empresa, Chaves “hizo una armada a su costa y misión, de veintitrés velas, con ciento cincuenta y ocho arcabuceros y gente de a caballo por la cual subió por el río Paraguay[10]”, incluía 120 caballos y 150 canoas con 1500 nativos, según testimonio de Hernando Salazar, quién costeo dos navíos para salir en búsqueda del Dorado.
De esta forma nació otro argumento para dar inicio, posteriormente, a la disputa de Bolivia con Paraguay sobre la posesión de territorios, origen de la guerra del Chaco: a causa de una carta enviada desde Asunción al rey, el 1564, en la que se informaba que la ciudad de Santa Cruz de la Sierra había sido sustentada “a costa de la ciudad de Asunción”. Evidentemente las distintas exploraciones españolas que salieron desde Asunción hacia los llanos del Grigotá fueron argumentos paraguayos para exigir la propiedad territorial. También fueron parte de los argumentos que exhibió Chaves para la consolidación de su gobernación en su disputa con Andrés Manso.
Arribados a los jarayes, Chaves concluyó que el terreno no era apto para la fundación de una población y decidió partir hacia el noroeste para acercarse a los timbúes, también conocidos como mojos, tierra en la que, según los caciques era de mucha riqueza y al mismo tiempo para poder acercarse al territorio del imperio Inca, el que ya era lugar conquistado por los españoles. Chaves esperaba concretar con ellos sus sueños de tener una gobernación propia.
En este recorrido encontraron formidables resistencias de los nativos, los que lograron ser derrotados luego de someterlos a una masacre ejemplar, para que nunca más se levanten contra la autoridad española[11]. Después de estos acontecimientos una buena parte de la hueste decidió abandonar a Chaves, dejándolo sólo con 40 seguidores y una parte de los nativos de acompañamiento. Para dar por cumplido el mandato de la gobernación de Asunción fundó el pueblo de Nueva Asunción a orillas del río Guapay.
Fundada Nueva Asunción entra en contacto con la partida de conquistadores venidos desde la corriente del norte al mando de Andrés Manso, con el que acuerda someter las diferencias sobre los derechos territoriales a la voluntad del virrey de Lima.
El Capitán Andrés Manso había sido encomendado por el virrey don Andrés Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, para conquistar las tierras que quedaban al oriente de la cordillera, zona muy apropiada por su proximidad para el abastecimiento de los insumos requeridos para las labores del cerro rico de Potosí. Habiendo logrado fundar en el 1559 el pueblo de La Barranca.
Ñuflo de Chaves con su hueste de Asunción conquistaba estos territorios con instrucciones de la gobernación de Asunción, además que eran territorios que ya habían sido explorados reiteradas veces por la corriente del sur: Alejo García en 1524-26. Juan de Ayolas el 1537, Alvar Núñez Cabeza de Vaca el 1543, Domingo Martínez de Irala el 1547-48, La mala entrada de Irala el 1553 y la de Ñuflo de Chaves el 1558.
Chaves llega a Lima con la oferta de todo un paquete, con características de un regalo faraónico para el virrey del Perú, don Andrés Hurtado de Mendoza.
En el encuentro, realizado en su primer viaje a Lima, con el presidente La Gasca pudo conocer las preocupaciones de la corona por establecer una comunicación con España a través del mar del Norte, así le llamaban al océano Atlántico, y esto le venía a ofrecer Ñuflo de Chaves al Marqués de Cañete con el conocimiento de sus exploraciones a lo largo del río Paraguay y a través del Chaco. Además de establecer una comunicación, reconocida por él con la gobernación de Paraguay, y de consolidar una frontera con esta gobernación.
También sabía del interés real por tomar posesión efectiva de sus territorios a partir de la Línea de Tordesillas, objetivo que no habían cumplido los adelantados de las expediciones del sur por no haber encontrado riquezas para costear la empresa, en cambio el virreinato de Lima estaba en condiciones de emprender la anhelada conquista hasta la Línea de Tordesillas.
Alcanzar este objetivo ahora se hacía posible con el ofrecimiento del experimentado Ñuflo de Chaves, quien era el expedicionario conocedor de la región y de sus pueblos.
Hay que recordar que él resumía la experiencia acumulada por las expediciones de Alejo García, de Ayolas, de Cabeza de Vaca y de Irala; lo que además le daba un cierto respaldo legal como dueño de los territorios conquistados desde un periodo anterior a las exploraciones de Manso, argumento legal que se consolidaba con un reconocimiento de la autoridad de Lima, ya que tanto la corriente del sur como la del norte obedecían a la autoridad real por lo que no era ningún obstáculo cambiar la dependencia de estos territorios. En una escala mucho mayor se hizo cuando la dependencia de la Audiencia de Charcas se traspasó del virreinato del Perú al virreinato de Río de La Plata, en el 1776.
El territorio que venía conquistando Ñuflo de Chaves a partir del río Paraguay, atravesando el Chaco, comprendía en el este hasta la Línea de Tordesillas, en el norte hasta el río Amazonas, sobre la línea del ecuador, en el oeste el virreinato del Perú y en el sud la gobernación de La Plata. Territorio que requería ser consolidado con nuevas exploraciones y fundación de poblaciones para evitar su ocupación de parte de las autoridades portuguesas.
Este fue el territorio con el que nació la llamada gobernación de Mojos. Un territorio cuya superficie era superior al doble de la superficie del virreinato de Lima. Nueve años más tarde, el 1569, se le entregaron tierras a Pedro de Silva y Diego de Serpa en una franja que alcanzaba hasta los 6º 20’ al sur del Ecuador, límite que se mantuvo hasta la época republicana.
Esta fue la ambiciosa oferta de Chaves a Cañete. Para consolidar este extenso territorio de la zona amazónica era imprescindible emprender la conquista de los mojos y ésta sólo podía realizarse bajo la autoridad de Lima a causa de la pobreza de la gobernación de Paraguay.
Además con la conquista de Mojos, lugar donde se esperaba encontrar nuevas riquezas, se abría una nueva ruta a lo largo del río Madera y el Amazonas para llegar a España por un recorrido supuestamente más corto, a través del mar del Norte.
Es evidente que Chaves, al mismo tiempo que reunía los requisitos indispensables para encarar con éxito la empresa, era portador de toda una oferta imposible de rechazar por el virrey
De esta manera el virrey de Lima de pronto se encontró frente a un conjunto de posibilidades de expansión territorial y una inimaginable oferta de perspectivas económicas y políticas traídas por Chaves, las que le ofrecían la oportunidad de cumplir sobradamente con los intereses del rey, por lo que con gran satisfacción estuvo de acuerdo con la creación de la gobernación de Mojos, firmando el documento respectivo el 15 de febrero de 1560.
La creación de la gobernación de Mojos[12] tenía una extraordinaria importancia para la geopolítica del virreinato de Lima al intentar poner límites a las pretensiones portuguesas de sobrepasar la Línea de Tordesillas y abrir nuevas vías de comunicación con el mar del Norte.
Esta importancia extraordinaria de la nueva gobernación de Mojos[13] fue reconocida por el rey y se expresa en tres hechos sobresalientes, desencadenados en ese periodo. En primer lugar obligó a la corona a apresurar el nombramiento del presidente y los oidores de la Audiencia de Charcas para cubrir con sus actividades las necesidades de este extenso territorio, realizado mediante Cédula de setiembre de 1561. En segundo lugar, mediante Cédula Real de 29 de agosto de 1563 amplió los límites de la Audiencia hasta la gobernación del Paraguay y en tercer lugar, acorde con la jerarquía y la confianza requerida, se nombró para gobernador de Mojos al hijo del virrey, don García Hurtado de Mendoza y Manrique, quién en ese momento ejercía un cargo similar en Chile y posteriormente fue, al igual que su padre, virrey de Lima, conocido como Cañete II.
La creación de la gobernación de Mojos fue un acto jurisdiccional y político mediante el cual la corona española reconoció en esta región cualidades propias que acreditan la conformación de una unidad territorial especial, con dependencia directa del virreinato. Es Kandire de los guaranís o Antis de los tawantisuyanos, es el territorio que los españoles reconocieron como gobernación de Mojos. Es el territorio de la gran nación amazónica-platense, al que lo había reducido la colonia española.
Posteriormente hubo otros tratados con Portugal que sucesivamente cercenaron nuevos territorios a la gobernación de Mojos. Fueron el tratado de Utrecht de 1713, el tratado de Madrid[14] de 1750 y el de San Ildefonso de 1777 los que dejaron las fronteras de la antigua gobernación de Mojos en la forma con que ingresó a formar parte de la república de Bolivia.
La República de Bolivia, con Santa Cruz, al nacer
Las políticas del colonialismo interno, en manos de una casta españolista asentada primero en Sucre y posteriormente en La Paz, llevó a sucesivas pérdidas territoriales durante la época de la república, simultáneamente con una política orientada a debilitar la nación de los valles y la llanura, ya sea negociándolo con los países vecinos, entregándoselo a los departamentos vecinos; La Paz, Cochabamba y Chuquisaca o finalmente dividiendo su territorio en varios departamentos: Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija. De esta manera, actualmente el territorio de los cuatro departamentos de la cuenca amazónica-platense, esto es Pando, Beni, Santa Cruz, y Tarija, se ha reducido a 685 635 km2 y Santa Cruz ha quedado con 370.621 km2.
Se debe reconocer que la creación de esta importantísima gobernación de Mojos se debe a la visión de estos dos personaje don Andrés Hurtado de Mendoza y el capitán Ñuflo de Chaves. El 15 de febrero debería ser la fecha conmemorativa más importante, como consolidación en el ámbito colonial del espacio territorial de la gran nación de los valles y la llanura, actualmente Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija.
Volviendo al acto fundacional de la gobernación de Mojos, la persona asignada como gobernador, don García de Mendoza se encontraba en Chile, motivo por el que Cañete nombró a Ñuflo de Chaves como lugarteniente del gobernador, hasta que el titular don García de Mendoza pueda hacerse cargo de su nueva gobernación.
Una vez asignado Chaves como representante del Gobernador, se dirigió a la Chiquitanía donde fundó Santa Cruz de la Sierra, el 26 de febrero de 1561, como centro administrativo de esta extensa y recientemente creada gobernación, la gobernación de Mojos.
Dándosele este nombre por dos motivos congruentes. El nombre de Santa Cruz se le asignó como símbolo del poder supremo de la iglesia en estas tierras, al que se supeditaba el imperio español, cuyo símbolo heráldico era la cruz potenzada[15], con el que las cruzadas cristianas se lanzaron a la conquista de Jerusalén y el apellido “de la Sierra” provino, en primer lugar, por haber sido la ciudad, capital de la gobernación de Mojos, fundada en las faldas de la sierra del Riquió y en segundo lugar por traer este nombre, “Santa Cruz de la Sierra”, reminiscencias de la ciudad donde nació Ñuflo de Chaves.
La ubicación de la capital de la gobernación de Mojos estuvo determinada por la intención de acercarse a los espacios a consolidar ante posibles invasiones de los portugueses, que amenazaban desde el este. También estuvo determinada por la necesidad de evitar el desplazamiento de Manso hacia el norte, así como el establecer una frontera con el territorio de la gobernación de Paraguay. También pesó mucho en la decisión de la ubicación de la ciudad el haber sufrido los chiquitanos una masacre de escarmiento, dando por un tiempo tranquilidad a la pequeña población de Santa Cruz de la Sierra. Posteriormente para obtener una seguridad más permanente trajo Chaves desde Itatin, en 1564, 3.000 itatines, los que ubicó a 30 leguas de Santa Cruz de la Sierra.
Don Francisco de Toledo llegó a Lima el 1571, para ordenar la administración y la economía del virreinato. Hubo un cambio fundamental en la política de Toledo en relación a la de Cañete del momento de la creación de la gobernación de Mojos. Los esfuerzos de Toledo se concentraron en la producción argentífera de Potosí y abandonó toda pretensión de consolidar los territorios de la corona hasta los límites de la Línea de Tordesillas.
Con el nombramiento de Pérez de Zurita busca transformar a Santa Cruz de la Sierra en una avanzada en el corazón de la llanura para proteger a Sucre y Potosí de las rebeliones de los nativos. Con este propósito reemplaza el nombre de la Gobernación de Mojos por el de Gobernación de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y su provincia, prohíbe nuevas exploraciones en busca de la tierra rica y ordena el traslado de la ciudad a los llanos de Grigotá,
Finalmente sólo quedó el nombre de Santa Cruz de la Sierra, para nombrar a la capital y con una indefinición en la que muchas veces no se sabe, cuando se lo usa, si se refiere a la capital o a la provincia, confusión que en la actualidad todavía se mantiene. Para evitar esta confusión hemos utilizado el nombre de Santa Cruz al referirnos al territorio y Santa Cruz de la Sierra al referirnos a la capital.
Evidentemente que nos debemos preguntar la causa de esta indefinición durante 450 años. Este 15 de febrero del 2010 cumple 450 años la fundación de esta magnifica gobernación de Mojos, fuente originaria de los departamentos de Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija, y los cuatro deberían honrar esta fecha, sin embargo nadie en estos departamentos la recuerda.
La causa de este olvido la encontramos en el afán de las elites por consolidar el centralismo, esto es el neocolonialismo altiplánico, inicialmente españolista y actualmente identificado como neocolonialismo aimara, y sus ramificaciones en las capitales departamentales. Para eso no han reparado en nada para debilitar y fragmentar el núcleo territorial de la nación de los pueblos de los valles y la llanura. Recordemos que el territorio es un componente fundamental, determinante en la existencia de una nación.
La fundación de la gobernación de Mojos representa el reconocimiento de la colonia española de la existencia de esta nación, sin embargo por su carácter colonial no tuvo ningún problema en entregar inmensos territorios a Portugal. Con la república, por el mismo carácter colonial de los gobiernos no tuvieron mayor inconveniente en provocar mayores desintegraciones del territorio de la nación amazónico-platense.
Por estos hechos es que necesariamente hay que concluir que toda concentración del poder altiplánico es de esencia antipatriótica, es expresión del sometimiento de las naciones minoritarias, es antidemocrático, es antihumanista y divide Bolivia al provocar la desintegración de la nación de los llanos y la llanura.
En la lucha por la libre autodeterminación de nuestros pueblos es de responsabilidad de las dirigencias políticas revalorizar nuestra nación. Colocando en primer plano la fecha del reconocimiento de la gobernación de Mojos se transforma ésta en un elemento de unidad de Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija.
Debemos decirlo con toda franqueza: por su componente territorial, elemento fundamental en la conformación de una nación, más importante que la fundación de Santa Cruz de la Sierra fue la creación de la gobernación de Mojos, la que hoy cumple sus 450 años de su existencia. La fundación de Santa Cruz de la Sierra es posterior a la creación de la gobernación de Mojos y su importancia nace de su condición de capital de la gobernación de Mojos.
Santa Cruz 15 de febrero de 2010
A los 450 años de la fundación de la Gobernación de Mojos
*) Ñande Reko: Nuestro modo de ser
[1] )Taremacua E. R. Los grandes errores del Conquistador. p 186. Imp. Estrella de Jacob. Santa Cruz. 2008.
[2] ) Jordán, Álvaro. Kandire, origen y evolución del llano boliviano. Edit. UAGRM, Santa Cruz, 2005.
[9] )Hijodalgo, El hijo mayor de una familia noble tenia derecho al mayorazgo, es decir el derecho a la herencia, los otros para asegurar su futuro adoptaban la carrera militar o el sacerdocio. Ver Finot E., Historia de la conquista del Oriente Boliviano, p 125.
[10] ) Finot E. Historia de la conquista del oriente boliviano. p. 145. Edit Urquizo, La Paz 1978
[11] ) Según transcripción de Alcayaga, hecha Por E. Finot, se masacraron 13.000 nativos. Ib. P. 92.
[12] )Jordán Álvaro, De Kandire al Humanismo Superior,
[15]) Cruz potenzada, Sus cuatro remates rectos representan las cuatro esquinas del Mundo, los cuatro elementos. Utilizada por los Cruzados en sus campañas. Incluida en el escudo cruceño.
Hago llegar a ustedes este libro preparado por encargo de una organización oficialista, por lo tanto, seguramente es parte de la política hidrocarburífera para aplicar por el gobierno.
Hay que destacar que se trata de cuatro entendidos en la materia y contiene aspectos importantes con relación a la participación de representaciones de los departamentos productores y de la transparencia administrativa.
Sin embargo basta mirar los mapas para darse cuenta que en los planteamientos de desarrollo siguen la concepción colonizante del altiplano, cuyo centro ahora es Cochabamba, lugar privilegiado actualmente por el personalismo del presidente Morales.
Se vincula todo el altiplano con gaseoductos para su desarrollo industrial y no se considera para nada los departamentos de Pando, Beni e interior de Santa Cruz.
A Santa Cruz se la considera sólo a través de un “polo de desarrollo” perdido en la frontera, olvidando que este departamento fue el abastecedor de energía en los primeros ochenta años de existencia del petróleo en todo el territorio de la llamada Bolivia, sea la republicana o la ahora plurinacional.
A Tarija, con ella a nosotros y a todo los departamentos se les niega la posibilidad de constituir sociedades públicas y/o mixtas para llevar adelante emprendimientos empresariales.
Como resumen, los vecinos del país del altiplano se han apoderado de nuestros recursos energéticos para beneficio de ellos, incluso el libro plantea eliminar alguna vicepresidencia que reclaman los camireños cuando toda la empresa debió instalarse en Santa Cruz desde su creación y no ser base de la burocracia paceña e instrumento del sometimiento de nuestros pueblos al coloniaje altiplánico.
Lamentablemente nuestras dirigencias citadinas del pasado, cómplices del centralismo colonial, en esa época no tuvieron la dignidad que tienen ahora los camireños de reclamar lo que nos pertenece, deuda que todavía queda pendiente.
Es por esta y muchas razones más que la autonomía oficialista no sirve y necesitamos consolidar, un día, una confederación que garantice una sociedad boliviana de respeto mutuo.
Los humanistas son mujeres y hombres de este siglo, de ésta época. Reconocen los antecedentes del humanismo histórico y se inspiran en los aportes de las distintas culturas, no solamente de aquellas que en este momento ocupan un lugar central. Son, además, hombres y mujeres que dejan atrás este siglo y este milenio, y se proyectan a un nuevo mundo.
Los humanistas sienten que su historia es muy larga y que su futuro es aún más extendido. Piensan en el porvenir, luchando por superar la crisis general del presente. Son optimistas, creen en la libertad y en el progreso social.
Los humanistas son internacionalistas, aspiran a una nación humana universal. Comprenden globalmente al mundo en que viven y actúan en su medio inmediato. No desean un mundo uniforme sino múltiple: múltiple en las etnias, lenguas y costumbres; múltiple en las localidades, las regiones y las autonomías; múltiple en las ideas y las aspiraciones; múltiple en las creencias, el ateísmo y la religiosidad; múltiple en el trabajo; múltiple en la creatividad.
Los humanistas no quieren amos; no quieren dirigentes ni jefes, ni se sienten representantes ni jefes de nadie. Los humanistas no quieren un Estado centralizado, ni un Paraestado que lo reemplace. Los humanistas no quieren ejércitos policíacos, ni bandas armadas que los sustituyan.
Pero entre las aspiraciones humanistas y las realidades del mundo de hoy, se ha levantado un muro. Ha llegado pues, el momento de derribarlo. Para ello es necesaria la unión de todos los humanistas del mundo.
La coca nueva en la reserva El Choré es una denuncia más de las muchas que se hacen y que la indiferencia del gobierno colonial muestra su apoyo tácito a:
1.La política de avasallamiento a la propiedad de los territorios nativos por gente extraña al lugar, conocidos como colonizadores
2.La política de fomento al narcotráfico, a través de una supuesta clandestinidad de los cultivos de coca.
3.La ausencia de alguna sensibilidad para la preservación de valores morales indispensables para una juventud sana.
4.La hipocresía en la defensa de la Naturaleza al permitir la destrucción de una reserva ecológica.
5.Reforzamiento del colonialismo interno al agredir la nación de La Media Luna con la nación altiplánica al margen de principios básicos que hacen al buen vivir entre naciones hermanas como es el respeto a la libertad, el respeto al otro, el respeto a las diferencias, el respeto a los territorios ancestrales, el principio de unidad, la preservación de la moral, el respeto a la naturaleza, el incumplimiento de la ley, entre otros.
EL DEBER. Viernes 23, Octubre 2009
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
Detectan coca nueva en la reserva de Choré Ilegal. A una hora de la comunidad Pueblo Nuevo, asentada cerca del río Ibabo, hay un predio con por lo menos una hectárea de la hoja, según lo comprobó EL DEBER en el sitio
Evidencia. En Choré se cultiva de forma clandestina coca, según lo registra esta foto de EL DEBER, tomada esta semana. En la zona hay tensión por esta situación
Javier Méndez Vedia
La presencia de los cultivos de coca en la reserva forestal Choré, una de las tres que tiene Santa Cruz, tensiona la relación entre colonos e indígenas.
La zona, rica en especies maderables como el bibosi, ochoó y otros, está perdiendo grandes árboles para dar espacio a los cocales.
Uno de los más alarmados por el problema es David Pérez, integrante de la Asamblea Autonómica Departamental, que lo reconoce como dirigente del pueblo mojeño. Fue iniciativa suya invitar a este medio a comprobar la existencia de las plantaciones en inmediaciones de los ríos Ichilo e Ibabo, concretamente a una hora de la comunidad Pueblo Nuevo, asentada sobre el Ibabo. El asambleísta estuvo acompañado por algunos moradores mojeños de la zona, que prefieren reservar su identidad, porque ya hubo enfrentamientos por la ocupación de los territorios.
El procedimiento consiste en deforestar una parte del monte y esperar a que el agua evapore. Al cabo de 25 días se realiza una quema. La madera no es aprovechada, porque se espera que el monte esté listo para colocar los plantines, que están colocados cerca del área desmontada.
La Federación de Colonizadores de Yapacaní es vista con sospecha por parte de un sector del pueblo mojeño, que se siente invadido por los colonos. Sin embargo, René Vargas Moreira, que trabaja en la asignación de territorios por parte de la Federación de Colonizadores, asegura que no sabe nada del tema, puesto que su gente, agrupada en 75 sindicatos y ocho centrales, tiene la consigna de ‘coca cero’ para sus cultivos, como se acordó en diferentes ampliados y reuniones.
El viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, asegura que, como establece un decreto supremo, nadie debe ingresar a la zona para realizar cultivos agrícolas.
El secretario general de la Federación del Trópico de Cochabamba, que aglutina a varios sindicatos de cocaleros, dice que pedirá al Gobierno la erradicación inmediata, puesto que, además de perjudicarlos, son cultivos ilegales.
Un tercer actor en el conflicto es el pueblo yuracaré, que asiste a las reuniones de la Federación de Colonizadores y no reconocen a David Pérez como dirigente, porque es parte de la estructura de la Prefectura.
Ramiro Galindo, representante de los yuracaré, asegura que ellos también han denunciado la presencia de cocales, pero ni los medios de la capital oriental ni el Canal 7 les dan cobertura.
Futuro
- Efectos. La cobertura boscosa en Choré actúa como barrera ante los vientos, que pueden incrementar su efecto incluso en la ciudad.
- Agua. En la zona se retiene gran cantidad de líquido, incluso cuando el sol está fuerte. Se recargan así los acuíferos, que ayudan a mantener la humedad en los suelos del norte integrado.
- Informe. La revista EXTRA publicará más fotografías, un mapa y las visiones de las partes el domingo 1 de noviembre.
Quieren proyecto ecoturístico Una de las maneras de proteger la zona consiste, según el asambleísta David Pérez, es crear un centro de protección de la biodiversidad y ecosistemas del Choré.
El proyecto contempla la construcción de espacios para 50 familias, que trabajarán como guardias forestales. Veinte cabañas pequeñas, a un costo de $us 10 por turista, y otras doce cabañas grandes, donde se cobrará $us 50 por noche, albergarán a los visitantes. “Esperamos que lleguen también ONG y fundaciones”, dice Pérez. El proyecto incluye bailes típicos y comida local, además de senderos de interpretación.
Desde este lunes, en la Prefectura se empezará a discutir una ley departamental específica para proteger esta reserva forestal.
Ha causado algún revuelo el artículo, que levemente modificado, puse en la conversación, el 009.10.17, por esta red virtual, a la cual pertenece Aulalibre, con el título de “Diferencia entre ricos y pobres”.
Uno de los contertulios, J. Flores, a cuyo comentario me voy a referir, empieza reconociendo que “son evidentes las aseveraciones que hace el autor” por lo que debo expresar mi complacencia. Sin embargo comenta “el olvido de las causas fundamentales para la existencia de las diferencias”. Evidentemente este no fue el propósito del documento por lo que quedo exculpado.
Sólo se consideró los modelos para respaldar la importancia de la aplicación de la actitud de las personas y los valores que se aconsejan en el artículo inicial, los que formalmente son los mismos para las dos posiciones planteadas por la crítica, con los que Flores está de acuerdo. Como estamos en un mundo que ha globalizado el poder del dinero no existen en el planeta ejemplos de países donde se exprese prístinamente la felicidad que da el prestigio. El ser humano incorpora en sí, simultáneamente, una parte espiritual y una parte física. El dominio de la parte física mediante el poder lo animaliza, lo cosifica. El poder y la animalización del ser, caracteriza a toda la era de la civilización. Ahora con su debilitamiento objetivo se crean las condiciones para el fortalecimiento de la espiritualidad del ser, humanizándolo, transformándolo en un ser libre.
Y ya que mencionó el caso de Bolivia, y dentro de ello, en un lugar destacado a Santa Cruz, debo incluir a Santa Cruz también como otro ejemplo a tomar, ya que este departamento ha logrado un lugar sobresaliente en el concierto boliviano a pesar de las históricas limitaciones que le impone el centralismo de los gobiernos neocoloniales.
Un punto del documento original que modifiqué y deseo resaltar ahora, es la referencia a la Confederación Helvética, por que este modelo federal calza perfectamente para las necesidades de una Bolivia plurinacional. Suiza es un país más chico que cualquiera de los departamentos de Bolivia y es mediterráneo, sin embargo posee el índice de competitividad más alto del mundo, posee un ingreso per cápita entre los más elevados del mundo, una de las flotas mercantes más grandes del globo y custodia los depósitos de valores del mundo transnacional. Por esto y mucho más es que considero que el modelo autonomista ha quedado sumamente pequeño para los requerimientos bolivianos.
Nuestro artículo en su primer párrafo dice: “Casi todas las personas buscan la felicidad, y desean ganar prestigio o dinero y progresar, para sí mismos y sus familias”. En ello lleva implícito el hecho de que la felicidad del individuo hace a felicidad del país, ya que todo crecimiento racional se hace de abajo hacia arriba, en contraposición de la sustentación de Flores de priorizar el estado, concepción verticalista esencia de toda dictadura. Él aspira a un “estado poderoso como locomotora que arrastre el desarrollo nacional”.Olvida que ya tuvimos el estado más poderoso del mundo con la Unión Soviética, modelo de imperialismo de estado, y terminó derrumbándose por la putrefacción interna que generó una nueva clase de privilegiados. No fueron muchas las diferencias con las oligarquías capitalistas del imperialismo privado.
Por otro lado el trabajador como asalariado continuó vendiendo su fuerza de trabajo para la capitalización del estado, esto significa que el trabajador enajenado de Marx era el mismo para el sistema socialista como para el capitalista privado. Desde este punto de vista ambos sistemas habían sido capitalistas y resulta tan detestable el imperialismo privado como el estatal.
El punto de la diferencia de fondo del artículo, en el que cada uno refleja su mundo interior, se encuentra en que Flores interpreta como felicidad la parte que se refiere a “ganar dinero”, esto es la economía, el poder, la industrialización. No sé si aquí está representando la propuesta industrializadora del gas y de Bolivia que propugnó Evo Morales con el MAS hace ya cuatro años y no aparece hasta ahora, de nuevo la propone en esta elección, lo que ya huele a manoseo público o la propuesta de Samuel Doria Medina después de haber pasado por un gobierno que tampoco hizo nada al respecto, pero a lo mejor pueden hacer. En resumen para Flores la felicidad y la pobreza depende de la posesión de la riqueza material.
Lo que el artículo pretende plantear es la alternativa de un mundo nuevo en el que la felicidad depende de la parte que se refiere a “ganar prestigio”, esto es agrandar el ser humano en su aspecto espiritual, los valores humanos, el conocimiento indispensable para poder asumir los valores que se propician, porque en el mundo en que vivimos estos valores para la mayoría, particularmente para el sector político, se los conoce pero no se los practica, es una sentida aspiración social irrealizable en una cultura del poder, en fin hay que generar un mundo cuyo centro sea el ser humano y su entorno, que privilegie la vida y el bienestar integrado con la naturaleza.
En los ejemplos del artículo “Diferencias de ricos y pobres” no se hizo cuestión sobre las alternativas de felicidad porque la democracia que se va abriendo campo con una nueva sensibilidad humana no plantea la eliminación del otro para la imposición de uno. Es la conciencia la que determinará la opción de cada uno, mientras tantos todos tenemos derecho al disfrute de la vida, por eso es que las imposiciones del poder son un retorno a la animalidad del ser y su apoyo implica una complicidad sanginolente.
Es sumamente urgente que la sociedad reflexione seriamente sobre las nuevas conformaciones de poder. En el mundo se incrementa la carrera armamentista, en América en particular se enfrentan derechas e izquierdas. Por un lado se fortalece la alianza encabezada por Colombia y Estados Unidos de Norteamérica y por otro lado se fortalece la alianza de los llamados países socialistas del siglo XXI con Chaves y Lula.
Esto se refleja en el comentario de Flores cuando nos habla de imperialismo, la lucha de clases, la igualdad y la “lucha de la Izquierda Nacional” en procura del “socialismo democrático”, nacionalismo con tufo al nacionalismo ario de Hitler, que resulta incomprensible en un estado plurinacional como Bolivia. Vocabulario ya usado por Lenin como fundador de la Unión Soviética y por Stalin como constructor del colapsado imperio socialista.
Por otro lado se establece como objetivo la construcción de un socialismo democrático, en el que no distinguimos si se refiere a la democracia burguesa instrumento del mundo imperial que rechaza Flores o la democracia del proletariado, bandera con la que Lenin inició la construcción del imperialismo socialista, el que con mayor honestidad llamo él de dictadura del proletariado, en contraposición de la democracia burguesa, que llamó dictadura de la burguesía, que ahora pertenece al pasado histórico de la humanidad y el no haberla leído, por los riegos que implica, es imperdonable.
Para terminar, resumir diciendo que la cultura del poder lleva a la destrucción del otro y al final de los dos. La liberación del trabajador enajenado implica necesariamente la eliminación de todos los imperialismos, el reconocimiento del otro en uno, por fin la humanización del ser. El triunfo del humanismo superior.